Un pequeño de Senegal llega a Ferrol para una operación que le permitirá ver por primera vez en su vida

Bea Abelairas
Bea abelairas FERROL / LA VOZ

FERROL CIUDAD

Henri Jesús, el niño senegalés que llega a Ferrol para que le operen los ojos
Henri Jesús, el niño senegalés que llega a Ferrol para que le operen los ojos

La oftalmóloga Ana González lleva varios años intentando curar a Henri de una dolencia que en España se soluciona al nacer

05 jun 2021 . Actualizado a las 13:20 h.

La oftalmóloga Ana González lleva décadas realizando viajes solidarios a India o África para curar los ojos de muchas personas. Casi siempre se instala con su equipo en un hospital donde opera, consulta y trata sin descanso durante varias semanas, pero en algunos casos no tiene los medios necesarios para resolver los problemas, aunque entonces tampoco se rinde. Por eso lleva años realizando gestiones para traer a varios pequeños a España y operarlos en Ferrol. El martes llega uno de ellos: Henri Jesús Lamp, un niño de siete años que nació con una catarata congénita en Senegal, una dolencia que en Europa se opera y soluciona nada más nacer. En África este diagnóstico significa ceguera y ostracismo. «Cuando son muy pequeños pueden ver un poco, pero en el caso de Henri ya no ve nada, es más, sufre un estrabismo causado por la catarata», cuenta Ana González, que lleva meses luchando contra la burocracia y muy atareada con el papeleo que requiere el proceso.

A esta especialista afincada en Ferrol y originaria de Pantón, en Lugo, le gustaría que las causas humanitarias no tuviesen tantas trabas administrativas y por eso recuerda con pena otro caso que también quiso traer para operar en Ferrol y para el que no pudo obtener los permisos. La parte buena es que cuenta con un gran instrumento: la oenegé Azul en Acción, de la que es delegada en Galicia, y el apoyo de compañeros de Ourense y A Coruña, así como el servicio de anestesia del Hospital Juan Cardona, donde operarán el viernes a un pequeño que ya está en Asturias en la casa de otra cooperante. Henri viaja con su padre y es muy bueno, apenas ve, pero ya ha dicho que le gusta España y le encantaría quedarse.

El martes comenzarán a realizarle las pruebas necesarias para la intervención que será el viernes: «Si todo va bien al día siguiente ya podrá ver», explica Ana González, que se muestra muy emocionada por este caso en el que se cruzaron un montón de dificultades: de la burocracia a una pandemia.

Henri Jesús llegó a su consulta en su viaje a África del año 2019. Allí estaba con una misión de Azul en Acción en el Hospital de Mbour de Senegal y le diagnosticaron una catarata congénita bilateral de color blanco. Entonces ya presentaba una agudeza visual inferior al 0.1, pero en ese momento no les fue posible asumir su intervención quirúrgica por su edad y porque tampoco podrían realizar las revisiones necesarias. Así que prometieron a sus padres que lo operarían al año siguiente, pero llegó la pandemia y la oenegé no pudo continuar con una ayuda que llevan todos los años a Senegal.

Henri Jesús fue empeorando paulatinamente y hasta dejó de ir al colegio para quedarse más aislado si cabe en su casa. Entonces la oenegé le consiguió una cita en Dakar en la que se confirmaron los peores pronósticos: las cataratas habían empeorado, ya no veía prácticamente nada y le habían generado un estrabismo divergente. «Por eso es tan urgente la intervención quirúrgica en ambos ojos, dado que si se pospone se corre el riesgo de que el niño quede con secuelas irreversibles, una ambliopía, es decir, ciego de por vida», explican los especialistas.

Un pueblo humilde

Henri vive con su familia en un pueblo pequeño y muy humilde que está sufriendo los efectos de la pandemia de la forma más cruel. La mayoría de las familias eran pescadores que ya no pueden salir a la mar, porque los grandes proyectos del sector pesquero de otros países los han dejado sin cuota y tampoco tienen el turismo o los mercados para vender productos o artesanía, su otro medio de subsistencia antes del covid. Con este panorama un diagnóstico de ceguera es casi una sentencia de muerte para cualquier persona, mucho más para un niño de siete años que ni siquiera puede aprender a leer. «En Senegal las posibilidades de ser tratado y curado de su enfermedad son ínfimas y allí la vida para un niño ciego es terrible, estaría condenado a una supervivencia posiblemente muy limitada y sin posibilidad de desarrollarse», explica Ana González, que lamenta que la pandemia también truncó el inicio de un proyecto para construir un hospital en África con el que podrían devolver la vista y la vida a centenares de personas sin demoras como las que sufrió Henri.

Mientras ese sueño no se hace realidad este pequeño recuperará la vista en Ferrol y después pasará dos meses en Gijón en la casa de la voluntaria que lo acoge desde el jueves. Allí estará el tiempo necesario para completar todas las revisiones, restablecerse del todo y dejar atrás su vida en la oscuridad.

La oftalmóloga Ana González
La oftalmóloga Ana González JOSE PARDO

Azul en Acción ha creado una red para que a Henri no le falte de nada mientras esté en España. Desde el jueves está con su padre en la casa de la familia de Herminia, en Gijón. Jesús, de Azul en Acción, los acompañará hasta Ferrol, donde los espera Ana González, especialistas ourensanos, coruñeses y el equipo de anestesia del Cardona para todo el proceso que permitirá ver, por primera vez en su vida el mar y los paisajes gallegos.