Fran Sequeiro: «En Ferrol tenemos la autoestima muy baja, hay que cambiar el chip»

BEATRIZ ANTÓN FERROL / LA VOZ

FERROL CIUDAD

JOSE PARDO

Trabaja rodeado de jóvenes europeos y asegura que mirar la ciudad a través de sus ojos le ha hecho valorarla más: «a ellos les encanta y siempre les deja buen sabor de boca»

09 may 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Fran Sequeiro (Pontedeume, 1987) ha convertido la Casa da Xuventude de Ferrol en una pequeña Torre de Babel. Aquí los buenos días se dan en inglés y por los pasillos te puedes cruzar con jóvenes de Rumanía, Grecia, Estonia, Francia o Austria. «Esto es como la ONU, pero en pequeñito», comenta Fran entre risas. Y es que allí, en el edificio municipal de la calle Almendra, tiene su sede Xeración, la asociación que este «ciudadano del mundo» montó en el año 2013 con el objetivo de facilitar la movilidad de jóvenes europeos a través de proyectos de voluntariado o cursos de formación, pero también para fomentar el cuidado del medio ambiente y promover la participación ciudadana.

Según me explica Fran, en Xeración trabajan para que jóvenes europeos puedan venir a la comarca, pero también para que los de aquí se animen a hacer las maletas y vivan la experiencia de residir en otro país durante algún tiempo. Y no solo por conocer mundo, sino también para mejorarlo. «Ahora estamos buscando a jóvenes voluntarios para un proyecto con niños de barrios desfavorecidos en Marsella y para otro de actividades medioambientales en Atenas», comenta como echando un guante a quien lo quiera recoger.

Lo mejor es que todos estos programas están financiados con fondos europeos y los jóvenes pueden vivir la experiencia a «gastos pagos». «Yo siempre animo a los jóvenes de aquí a apuntarse en alguno de estos proyectos en el extranjero, porque te abren la mente y te enriquecen muchísimo, pero aún así sigue costando convencerlos, porque el idioma les frena mucho. Les dices que van a tener que estar en Grecia ocho meses hablando inglés o chapurreando griego y se echan para atrás», comenta.

A los de fuera, en cambio, no les cuesta tanto venir aquí. Ahora mismo, en la sede ferrolana de Xeración trabajan nueve voluntarios de seis países, que están involucrados en diferentes proyectos, como la puesta en marcha de una plataforma para aprovechar toda la comida que se tira a la basura -al estilo de la app Too good to go- o creando un vivero para repoblar con especies autóctonas el Cabo Prior. «Además, cada dos o tres semanas organizados batidas de limpieza por barrios o por las playas», apunta el presidente de Xeración.

A Fran, el estar permanentemente rodeado de estos jóvenes extranjeros le ha cambiado su visión de Ferrol. «Aquí siempre estamos echando pestes, quejándonos de todo, pero a ellos les encanta la ciudad y siempre se van con buen sabor de boca. Los europeos del norte flipan con el terraceo y con nuestro estilo de vida, y otros valoran que es una ciudad pequeña, tranquila y en la que se puede ir a todas partes andando. En Ferrol tenemos la autoestima muy baja, pero hay que cambiar el chip, porque vivimos en un lugar con muchísimo potencial. Mirar la ciudad a través de los ojos de estos jóvenes ha hecho que la valore más», reflexiona en voz alta.

Parece como si quien hablase fuese un ferrolano de pura cepa. Pero no, porque Fran nació en Pontedeume, pasó la niñez y adolescencia en Cartagena y Narón, y además, antes de terminar en la urbe naval, también vivió en Italia, Polonia, Reino Unido, Alemania y Francia. «Empecé con un Erasmus en la ciudad italiana de Téramo y ya no pude parar», comenta este viajero incansable, que ha visitado 35 países y ya sueña con una próxima aventura por la Patagonia.

Ahora vive en la calle de Sol y confiesa que es feliz trabajando en lo que más le motiva, rodeado siempre de jóvenes. «Me parece muy injusto que a veces se les eche la culpa de todo y se les tache de apáticos, vagos o irresponsables. Tal vez yo viva en una burbuja, pero los jóvenes que participan en nuestros proyectos son gente concienciada, preparada, con valores... Y con una energía que resulta contagiosa», alega en su defensa.

A Fran le encanta leer, practicar surf en modo «patoso», caminar... Pero explorar el mundo sigue encabezando el ránking de sus aficiones favoritas. «Un viaje siempre te recarga las pilas».