Jesús Bescos, «alegre», «buena persona» y defensor de los valores democráticos

b. a. FERROL / LA VOZ

FERROL CIUDAD

En la imagen, Jesús Bescos Couceiro, antiguo jefe de Correos de Ferrol y activista de la lucha antifranquista
En la imagen, Jesús Bescos Couceiro, antiguo jefe de Correos de Ferrol y activista de la lucha antifranquista

Jesús Bescos Couceiro, antiguo jefe de Correos y activista de la lucha antifranquista en Ferrol, falleció a los 85 años

06 may 2021 . Actualizado a las 16:51 h.

Se ha ido una «buena persona», un hombre «alegre y divertido» y un activista de la «lucha antifranquista en Ferrol». Así recuerdan sus amigos y familiares a Jesús Bescos Couceiro (Melide, 1935-Ferrol, 2021), antiguo jefe de Correos en la urbe naval, quien el pasado miércoles falleció en la residencia de mayores de Esteiro a los 85 años de edad, donde vivía desde que el alzhéimer que padecía complicó su cuidado en casa.

Sin embargo, no había día en que Jesús no recibiese la visita de su mujer, la maestra jubilada Juana Iglesias, quien lo recuerda como una persona con un gran corazón, «siempre preocupado por los demás». Jesús Bescos vivía en Ferrol desde los once años, estudió en el antiguo instituto masculino -hoy Concepción Arenal- y al finalizar el bachillerato quiso ingresar en el Ejército, pero lo rechazaron «por ser de pecho estrecho», según relata su mujer.

Bescos,  en una fotografía reciente, cuando ya estaba enfermo de alzhéimer
Bescos, en una fotografía reciente, cuando ya estaba enfermo de alzhéimer

Años más tarde opositó a Telégrafos, y tras trabajar en Barcelona y Madrid, regresó a Ferrol, donde fue jefe de Correos durante varios años. Bescos también jugó un papel destacado en la lucha antifranquista -militó en el PC en la clandestinidad, antes de la llegada de la democracia-, y junto a otros intelectuales de izquierdas contribuyó a refundar el Ateneo Ferrolán en los años setenta, tras su desaparición en la dictadura.

Sus allegados lo recuerdan además como un hombre muy culto e inteligente -cuentan que era un portento de las matemáticas y hablaba ruso con fluidez-, dotado de un espíritu «vitalista» y de un carácter alegre y siempre positivo. Su mujer, además, destaca que fue un gran padre y compañero de vida. «Lo vamos a echar mucho de menos, porque era una gran persona».