Jordi Tresserras, nuevo presidente de Icomos España: «Ferrol te genera ese ¡guau!»

FERROL CIUDAD

El profesor y experto Jordi Tresserras, frente al Arsenal que diseñó su antepasado Jorge Juan
El profesor y experto Jordi Tresserras, frente al Arsenal que diseñó su antepasado Jorge Juan JOSE PARDO

El experto y descendiente de Jorge Juan defiende la declaración de Patrimonio Mundial para la ciudad

08 jun 2021 . Actualizado a las 15:16 h.

Un descendiente de Jorge Juan, el ilustre marino, ingeniero naval y científico responsable en el siglo XVIII del diseño del Arsenal y de los primeros planos del futuro barrio de A Magdalena, es desde ayer presidente de Icomos España (Consejo Internacional de Monumentos y Sitios), un organismo que asesora a la Unesco y decisivo para la concesión de la declaración a la que aspira Ferrol. Jordi Tresserras Juan (Barcelona, 1967) acudía esta semana a la ciudad todavía como vicepresidente para participar en el congreso ‘Ferrol: destino Patrimonio Mundial’, organizado por el Concello al amparo del proyecto MMIAH, y como uno de los redactores del expediente. Allí aseguró que «la candidatura de Ferrol es una de las que España debería apoyar ya».

-Nadie mejor que un descendiente de Jorge Juan para resaltar el valor de Ferrol...

-Él no tuvo hijos y nosotros somos descendientes vía un primo suyo. Conozco Ferrol desde pequeño, pero con los ojos patrimoniales, desde cuando se retomó la revisión del expediente, en el pasado mandato.

-¿Por qué Ferrol tiene que ser Patrimonio Mundial?

-La candidatura de Ferrol lleva veintipico años propuesta. Hay más de mil sitios Patrimonio Mundial. Y la Unesco hizo una lista con los gaps, los vacíos que hay. De castillos, catedrales o centros históricos la lista está saturada. Y uno de los aspectos que considero claves es el espíritu del lugar. Ferrol, a diferencia de otros puertos, es una construcción ex novo, aprovechando las características de esta ría, y con las ideas modernas de la época. La joya de la candidatura es el Arsenal, pero en verdad es toda la propia planificación de la ciudad y de las instalaciones industriales para la construcción naval. Y Ferrol cubre esos dos vacíos: una ciudad de la Ilustración y una ciudad-puerto que mantiene un patrimonio vinculado a la construcción naval. Ese es un gap en la lista: falta patrimonio industrial. Y lo interesante es que mantiene el espíritu del lugar porque continúa habiendo esa actividad. Es decir: que el origen por el que se fundó Ferrol se mantiene en espíritu. Y con una unidad de construcciones de esa época, que hace que tenga ese valor universal excepcional. Ferrol te genera ese «¡guau!».

-¿Ese es, entonces, su factor diferencial?

-No hay un puerto de las mismas características de esta época, y eso lo hace especial. Ferrol está muy articulado con otras ciudades, que se fortifican en la misma época y que podrían jugar un complemento: Cádiz, Cartagena y La Habana. Se podría trabajar en red con estas ciudades, pero el elemento estrella es Ferrol.

-¿Y confía en que Ferrol consiga la declaración?

-Sí. Lo más importante para una candidatura es ser un gap. ¿Qué le falta? No solo el dossier es importante, hace falta un órgano de gestión sólido, donde estén todas las entidades, y ese es el reto de futuro. El Concello tiene que tirar, porque el patrimonio y la cultura pueden ser un eje de desarrollo para Ferrol. Pero necesita ir de la mano de la Armada, Navantia, la Diócesis, la UDC y un aliado clave, que es la Xunta.

-Sin embargo, siempre se antepone la Ribeira Sacra.

-Hay una prioridad que no solo responde a una decisión de la Xunta. Quien tiene las relaciones con la Unesco es el Gobierno de España. Y a pesar de que Ferrol estaba antes en la lista indicativa, eso no implica prioridad para salir. Priorizaron la candidatura de Ribeira Sacra y dijeron que hasta que no salga, no nos podemos meter al cien por cien con Ferrol. La candidatura podría estar lista para ser la siguiente, pero hace falta esa voluntad. A mí me encantaría que Ribeira Sacra saliera, porque eso le daría también más opciones a Ferrol.

-¿Qué queda por hacer aquí?

-Se constituyó un comité de gestión, pero falta darle forma real con un plan de acciones. Y está el reto de la participación ciudadana, que la Unesco pide desde 2015, junto a programas de valorización. A lo mejor si hace quince años se hubiera presentado, hubiera entrado sin problema, pero ahora se exige más.

-¿En qué plazo se podría aspirar a la declaración en el escenario más optimista?

-Depende de la agenda política. A Ferrol le queda este 2021 para acabar el expediente, porque falta hacer esa hoja de ruta. Y es ver cuándo entra en la agenda del Consejo de Patrimonio y cómo se mueve el Concello con la Xunta y el Gobierno. Si todo fuera bien, lo más rápido sería que, si pasa la revisión en 2022, fuese en 2023, pero puede tardar unos años más.