Pioneras del fútbol sala femenino

Roberto Amado FERROL

FERROL CIUDAD

Cedida

07 mar 2021 . Actualizado a las 23:42 h.

El fútbol sala inició sus pasos en España a comienzos de la década de los 70. En Galicia, fue el pabellón del colegio Salesianos de A Coruña el que albergó sus primeros partidos, en los que sobresalía el potente equipo del «Peluquería Loureda», formado por ex-jugadores del Deportivo. En Ferrolterra, el primer torneo se jugó en La Graña en el verano del 75 entre nueve equipos, cuyo vencedor fue el Xalledín. Desde entonces el crecimiento de esta modalidad deportiva ha sido exponencial. Pero es importante constatar que en su primer lustro solamente existía la categoría de sénior masculino. En 1978 se incorporan a las competiciones oficiales los niños y en 1985 las féminas, si bien estas ya venían participando en torneos extraoficiales desde hacía algún tiempo. A ellas, las chicas del fútbol sala en general y a las gallegas en particular, me quiero referir en el día de la mujer, como homenaje a su esfuerzo y constancia.

Y es que no es difícil suponer las numerosas y enormes dificultades que las féminas tuvieron que afrontar desde los inicios para poder desarrollar normalmente sus inquietudes deportivas, derivadas estas mayormente de los prejuicios de la sociedad machista, en una disciplina- el fútbol- considerada entonces (actualmente todavía con reminiscencias) como exclusiva de los hombres. A pesar de ello supieron evolucionar y alcanzar metas insospechadas, ganándose un importante puesto en el contexto deportivo nacional e internacional.

Por eso no quisiera dejar pasar la oportunidad de recordar una importante efemérides que pretende potenciar más, si cabe, la valoración de la extraordinaria progresión alcanzada por nuestras chicas.

En 1990, en plena vorágine de demanda de tecnificación, la Federación Española de Fútbol Sala decide organizar el primer curso nacional de entrenadores. Galicia solicita y consigue organizarlo, obteniendo el beneplácito de una federación nacional conocedora de nuestro gran potencial humano. A la par, la federación estatal decide montar, por primera vez en la historia, la selección nacional femenina incorporándola al programa de actividades a desarrollar en el citado curso, selección que tuve el honor de dirigir, supongo que por ser el entonces seleccionador gallego y como premio al sobresaliente nivel alcanzado por nuestros equipos femeninos, demostrado en los campeonatos nacionales del momento. La primera convocatoria estaba formada por doce jugadoras pertenecientes a clubes que entonces militaban en la liga nacional, entre los que destacaban dos equipos gallegos, el Sal Lence de A Coruña y el Meirás de Ferrol. Así, la coruñesa Ana Silva, María Varela de Carballo y las ferrolterranas Verónica Díaz y Beatriz Seijas, fueron las representantes gallegas de aquella primera selección española. Jugamos dos partidos con sendas victorias, el primero de oficioso contra la selección gallega en Carballo (28-12-1990). El día siguiente disputamos el primer partido internacional contra Portugal (4-1), en el pabellón de deportes de Narón.

Tod@s l@s que vivimos aquel ilusionante evento tuvimos la sensación de estar marcando un hito en la historia de nuestro deporte. Hoy, cuando se acaban de cumplir treinta años del debut de aquellas pioneras y observando los recientes éxitos, tanto a nivel selección con la consecución de la última Eurocopa, como a nivel de clubes gallegos, con la participación de nada menos que cinco equipos en la primera nacional y el colofón del reciente reconocimiento al Burela Pescados Rubén como el mejor club del mundo, no podemos más que felicitar efusivamente a todas las personas y entidades que han trabajado duramente durante todo este tiempo por dignificar y consolidar el fútbol sala femenino, y de manera muy especial a las verdaderas protagonistas, las mujeres.

Para completar mi pequeña aportación personal a la causa, informar de que me he tomado la libertad de colgar en las redes sociales un vídeo retrospectivo del partido contra Portugal, con comentarios actuales de las cuatro internacionales gallegas pioneras, que espero sea fiel reflejo de la importancia del momento