Jesús Sueiras: «Nos llegan muchas espaldas doloridas por el teletrabajo»

La disciplina, el esfuerzo y la entrega marcaron su trayectoria deportiva como nadador, y ahora, también, su trabajo como fisioterapeuta. «Soy muy exigente conmigo mismo»

Sueiras dejó la natación dos años después de empezar Fisioterapia y ahora da rienda suelta a su vena deportiva con la bici
Sueiras dejó la natación dos años después de empezar Fisioterapia y ahora da rienda suelta a su vena deportiva con la bici

ferrol / la voz

Jesús Sueiras (Ferrol, 1984) es un currante de los pies a cabeza. Trabaja diez horas diarias y su agenda siempre está hasta los topes, así que tiene que hacer verdaderas filigranas para poder vernos, pero al final lo consigue. A las nueve y cuarto de la mañana ha dado ya una sesión y me recibe en Medfis, la clínica de fisioterapia que abrió hace casi nueve años en la plaza de O Inferniño, aunque él celebra ya quince de trayectoria profesional. «Yo siempre digo que el responsable de una empresa siempre tiene que ser el primero en llegar y el último en irse», dice convencido.

Cuando el mundo era normal, por sus mágicas manos pasaban cada semana un buen puñado de deportistas de la comarca, porque Jesús es el fisioterapeuta colaborador de los clubes Natación Ferrol y Triatlón Ferrol, además de las escuelas de O Parrulo. «Ahora ya no los veo, porque está todo parado, y las verdad es que los echo mucho de menos, porque a algunos los conozco desde hace mucho tiempo y los he visto crecer», reconoce.

En cambio, por su consultan ahora sí desfilan con bastante frecuencia muchas espaldas deslomadas y cuellos rígidos a causa de horas y horas frente al portátil en despachos caseros montados de mala manera. «Nos llegan muchas espaldas doloridas por el teletrabajo, con lumbalgias y cervicalgias y molestias a nivel de codo y hombro. Además, después del confinamiento también notamos un aumento de procesos inflamatorios y contracturas, porque hubo mucha gente que se puso a hacer deporte un poco a lo loco. Correr está bien, pero hay que hacerlo son sentidiño», recomienda.

Aunque ya ha tiene 37 años, Jesús todavía conserva el rostro aniñado de aquel alumno del Tirso de Molina que soñaba con seguir los pasos de su padre como policía nacional. Sin embargo, el destino quiso escribir un guion distinto para su vida cuando la natación se cruzó en su camino, porque el deporte fue el trampolín que catapultó a Jesús a la fisioterapia. «Yo entrenaba en el Club Natación Ferrol, así que tuve contacto con muchos fisios y la mayoría de los que estábamos allí nos decantamos por carreras relacionadas con la salud y el deporte, como INEF, Fisioterapia o Medicina», explica.

En el veterano club de natación cosechó un buen puñado de títulos -entre ellos, el de campeón gallego absoluto en 50 metros braza-, hizo amistades para toda la vida con compañeros como Javier Gómez Noya. Y por si eso fuera poco, allí también conoció a la que hoy es su mujer, Lidia Pita, médico de la UCI en el CHUF, con la que tiene dos niños pequeños: Adrián y Martín.

Disciplina y compañerismo

«Lo que más me gusta del deporte es que te enseña lo que es el esfuerzo, la disciplina, el compañerismo... Por eso creo que todos los niños deberían hacer deporte. No solo por salud, sino por todo lo que te aporta para la vida», reflexiona. Aquellos valores que él aprendió a base de brazadas en la piscina hoy los aplica a diario en su vida profesional, donde no hay hueco para el conformismo. «Soy muy exigente conmigo mismo, a veces demasiado, lo que no siempre es bueno porque no sé delegar y me frustro mucho si no logro mis objetivos», comenta este profesional especializado en fisioterapia invasiva (EPI, punción seca, ecografía), pero siempre obsesionado por seguir formándose para no anquilosarse. Ahora, por ejemplo, se prepara ya para asistir a un curso sobre estimulación transcraneal con corriente directa, un método para tratar cefaleas o problemas de ansiedad y estrés.

Para él, lo más importante en su trabajo es «la honestidad y la seriedad». Saber derivar cuando hace falta, y no engañar nunca al paciente con una cura imposible a cambio de sesiones y más sesiones. Tras muchos años castigada por intrusos como Coté, cree que la profesión pasa por un espléndido momento en Ferrol, «donde hay muy buenas clínicas». Y sí, reconoce que a él a veces también le hace falta ponerse en buenas manos para aliviar tensiones. «Como en la clínica somos tres, nos cuidamos unos a otros», cuenta Jesús, que en Medfis trabaja junto a otras dos fisios, Carolina y Giuliana.

En vez de nadar, ahora da rienda suelta a su vena deportiva pedaleando -con el Club Camaleones Narón Bike-, pero también recarga pilas jugando con sus hijos o haciendo senderismo. Le encanta ver deporte en la televisión (todo menos fútbol). Y aunque parece tímido, habla por los codos. «Si le preguntas a mi madre o mi mujer, te dirán que soy un toxo. Una flor bonita, pero con muchas espinas, porque no soy nada cariñoso».

Conoce nuestra newsletter con toda la actualidad de Ferrol

Hemos creado para ti una selección de noticias de la ciudad y su área metropolitana para que las recibas en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
17 votos
Comentarios

Jesús Sueiras: «Nos llegan muchas espaldas doloridas por el teletrabajo»