Esta gallega pone a dormir a muchos padres

La enfermera Rosa Rojano conoce muy bien cómo funciona el sueño infantil y ayuda a los más pequeños a dormir de manera independiente, algo que les beneficia tanto a ellos como a sus familias. Pero advierte a los padres que el camino para lograrlo es largo y requiere esfuerzo


A Coruña

Es enfermera y el salvavidas de multitud de padres que habían entrado en una espiral de frustración, agobio y cansancio de la que no sabían salir. Sin embargo, la ayuda que Rosa Rojano (Ferrol, 1985) les presta solo tiene que ver, en parte, con su profesión. Como muchas otras enfermeras estuvo durante años saltando de una especialidad a otra, lo que le permitió tener contacto y adquirir conocimientos de diferentes ramas sanitarias, entre ellas la pediatría. Y fue ahí donde observó cómo la falta de sueño en los niños puede llegar hasta el punto de alterar el bienestar familiar. El mundo del sueño infantil, con toda su idiosincrasia, la atrapó, y empezó a formarse en este campo hasta llegar a formar parte del Gentle Sleep Coach, una de las comunidades más importantes de este ámbito, que cuenta con el primer y más extenso programa profesional de entrenamiento y certificación en asesoría del sueño.  

A finales del 2019 puso en marcha Educa y Duerme, desde donde asesora a padres -y ya van más de doscientos- que tienen que hacer frente a diferentes situaciones vinculadas con el sueño de sus hijos: dificultades para dormir, niños que necesitan contacto continuo, rutinas desajustadas, infinidad de despertares nocturnos… «El problema lo define cada familia. Lo que para unos es dormir mal, para otros, sin embargo, es más que aceptable. Yo les ayudo a lidiar y a mejorar situaciones ante las que no saben cómo actuar», explica la especialista en sueño infantil.

Enseñar a dormir es un proceso largo, que requiere esfuerzo, paciencia y ser consciente de lo que se está haciendo, pero una vez que se logra el objetivo, las dificultades del camino tienden a desaparecer. Rosa Rojano no se atribuye el mérito, considera que «es al cien por cien de los padres. Yo solo estoy detrás guiándoles y dándoles apoyo». Y aunque hay quienes se muestran escépticos en un principio, al final del proceso acaban soltando de su boca frases como: «Me has cambiado la vida» o «parece que tengo otro hijo».

«El mérito es al cien por cien de los padres. Yo solo estoy detrás guiándoles y dándoles apoyo»

Su ayuda consiste en elaborar planes de sueño personales con pautas y recomendaciones que atañen a los horarios, siestas, rutinas y todo aquello que sea necesario para que los niños aprendan a dormir de manera independiente, y que además, se establecen en función de las necesidades de cada familia. «Es normal que si llevas una hora escuchando a tu hijo llorar, lo metas en tu cama para que se calme», reconoce, pero en sus planes apuesta por acompañarlos en el proceso de aprendizaje y señala, en este sentido, la importancia de «saber diferenciar si es un llanto de frustración y enfado porque su madre está haciendo algo diferente que no le gusta, o si es un llanto de ansiedad y soledad».

Están enfocados para bebés a partir de los seis meses -a los cuatro ya se pueden fomentar ciertos hábitos para tratar de establecer una buena higiene del sueño-, pero «se puede recibir asesoramiento siempre que la dinámica familiar se vea afectada o los padres se sientan incapaces de gestionar la situación».

«Lo ideal es que se acuesten sobre las ocho y se despierten sobre las siete»Las expectativas, a veces poco realistas, y el intentar que sean los más pequeños los que tengan que adaptar sus rutinas al día a día de la familia, cuando en realidad debiera ser al contrario, son errores de los más frecuentes. «No pasa nada porque un día que te hayas quedado hasta tarde en una terraza se duerma en el carro, pero su rutina no puede ser que se duerman tarde a diario», comenta. Rosa cree que «lo ideal es que se acuesten sobre las ocho de la tarde y se despierten sobre las siete, y eso se puede conseguir bien».

 GRANDES MITOS

Existen dos grandes mitos vinculados con el sueño infantil y que casi se han convertido en verdades universales. Dos frases que prácticamente todos los padres han escuchado en algún momento en el que, ingenuos de ellos, mostraron algún síntoma de debilidad ante la sociedad tras pasar una o varias noches malas con su hijo. La primera: cuanto menos duerma por el día, más dormirá por la noche. «Es falso. Los niños tienen que dormir lo necesario y adecuado para su edad y que las siestas además estén bien situadas durante el día para que duerman bien por la noche», esgrime. Y la segunda: dale un biberón bien cargado de cereales y dormirá del tirón. «Es un parche. Si nosotros nos tomamos un cocido y nos metemos en la cama puede que caigamos rendidos, pero a las tres horas el estómago empezará a resentirse. Pues a los niños les pasa igual», asegura la coach del sueño.

Otra de las cuestiones que juega en contra de los padres es el desconocimiento de cómo los hitos del desarrollo de los niños, cosas tan simples para nosotros como pueden ser el darse la vuelta o el empezar a caminar, o las regresiones, momentos en los que un pequeño que dormía bien deja de hacerlo sin aparente explicación, pueden afectarles a la hora de conseguir o mantener rutinas saludables de sueño. «La información empodera y el conocer todas estas cuestiones y saber cómo actuar ante ellas evita frustraciones innecesarias de los padres», concluye.

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