«La nueva ley educativa es una estocada para la FP»

Docentes de la zona alzan la voz contra la norma, que exige contar con un grado universitario para dar clases prácticas de carpintería, soldadura o peluquería


FERROL / LA VOZ

«Con esta nueva ley va a ocurrir algo incomprensible, y es que, por ejemplo, un ingeniero agrónomo, aunque nunca jamás haya tenido un soplete en la mano, va a tener más opciones de dar clases de soldadura que alguien que tenga experiencia laboral y cuente con un título superior de FP en ese campo. Se está valorando el saber por encima del saber hacer, que es la esencia de la FP». La frase sale de boca de David Sedes Doce, profesor del ciclo de Soldadura y Calderería del CIFP Ferrolterra de Ferrol, quien como otros muchos docentes de la comarca ha alzado la voz contra la nueva Lomloe, la famosa Ley Celaá.

Entre ellos, el director del Ferrolterra, Enrique Pazo, quien junto a responsables de otros centros integrados de FP de Galicia ha remitido un escrito a la ministra mostrándole su malestar por la flamante ley educativa. ¿A qué se debe su enfado? Principalmente, a que la normativa establece como requisito haber pasado por la Universidad para poder ejercer la docencia en la FP, incluso en aquellos ciclos que no disponen de un grado equivalente en los campus, como peluquería, carpintería o soldadura.

Según explica David Sedes, en la FP ejercen actualmente la docencia dos tipos de profesores. Por un lado están los de secundaria (categoría A1), que dan clases teóricas y tienen un título universitario. Y por otro lado está los profesores técnicos (con categoría A2), que imparten clases prácticas y pueden haber accedido al puesto con un título universitario o un grado superior de FP.

Los primeros cobran más que los segundos, pero con la nueva ley Celaá esto ya no será así, porque la normativa unifica a todos en la categoría A1, dando así respuesta a una reivindicación histórica: a mismo trabajo, iguales condiciones salariales. Pero la polémica ha estallado porque la ley establece que para acceder a esa categoría A1 hace falta una titulación universitaria.

Química para dar peluquería

«Por poner un ejemplo, se necesitaría un grado en Biología o en Farmacia para impartir módulos prácticos de cocina o un grado en Química para peluquería, sin importar si se tienen las competencias necesarias para impartir clases en estas familias profesionales», apunta Sedes.

La nueva ley no contenta a los funcionarios que consiguieron su plaza de profesor con un título superior de FP, porque pasarán a formar parte de un cuerpo a extinguir y seguirán cobrando menos que sus compañeros. Tampoco a los interinos que no poseen un título universitario, «que no saben bien en qué situación quedan, si podrán presentarse a las oposiciones, o si pasarán a ser contratados como personal laboral, con la precarización de condiciones laborales y pérdida de derechos que eso conlleva», advierte Sedes.

Pero tanto él como Enrique Pazo inciden sobre todo en el «deterioro» que a largo plazo traerá consigo la normativa para la calidad de la enseñanza. «La nueva ley es una estocada para la FP, porque resta importancia a la práctica», advierte el primero, mientras Sedes habla de «titulitis rancia» y subraya la «incongruencia» entre la ley y el discurso oficial. «Se dice que se quiere dar más prestigio y dignificar la FP, pero en realidad se está devaluando, porque impide que sus graduados puedan acceder a la enseñanza solo por no contar con un título universitario».

Iria García no podrá optar a ser profesora de FP pese a su experiencia
Iria García no podrá optar a ser profesora de FP pese a su experiencia

«Tengo 15 años de experiencia laboral y dos ciclos de FP, pero no voy a poder optar a la enseñanza»

La aprobación de la ley Celaá ha venido a nublar los planes de futuro de Iria García. Esta fenesa de 36 años cuenta con quince años de experiencia laboral como soldadora, dos grados de FP en esa especialidad -uno medio y otro superior-, un título de formadora de formadores que le permite dar clases a desempleados, y además, está realizando el curso de especialización en formación pedagógica y didáctica del profesorado técnico de Formación Profesional. Su pretensión era presentarse en el año 2022 a las oposiciones para poder ejercer la enseñanza en FP, pero con la nueva normativa no parece que eso vaya a ser posible.

Los interinos que no dispongan de título universitario sí podrán presentarse a las oposiciones este año 2021 (porque son las correspondientes al 2020, aplazadas por el covid). Pero a partir de ahí el futuro se presenta negro para quienes no cuenten con un grado universitario, a no ser que se modifique la ley, tal y como reclaman los directores de los centros integrados de FP de Galicia.

«Llevo mucho tiempo preparándome para poder ser profesora en mi especialidad y ahora veo que todos mis esfuerzos caen en saco roto. Tengo 15 años de experiencia como soldadora y dos títulos de FP en ese campo, pero no voy a poder optar a una plaza fija en la enseñanza, mientras sí lo va a poder hacer un titulado universitario, aunque no sea competente en ese trabajo. Me siento muy frustrada», comenta Iria indignada.

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