«Ahora dependemos del tiempo, si viene la lluvia estamos perdidos»

Desde hoy, en seis municipios solo se puede servir al aire libre, pero aún teniendo terrazas algunos locales han optado por no abrir, «porque no compensa»

El buen tiempo llenó las terrazas de la plaza de Amboage al mediodía
El buen tiempo llenó las terrazas de la plaza de Amboage al mediodía

A las nueve de la mañana de este viernes, a pesar del ambiente gélido y con los termómetros marcando siete grados centígrados, la terraza del café Marte de Ferrol Vello estaba prácticamente llena. «Los clientes habituales de primera hora no nos han fallado y han venido igual a tomarse el café, aunque tengan que hacerlo fuera y con frío. Ahora que solo podemos servir en terrazas dependemos totalmente del tiempo. Si viene bueno podremos trabajar bien, porque el muelle es una zona de mucho tránsito y paseo, pero si viene malo estamos perdidos», comentaba a las puertas del local Alberto Vázquez.

Con resignación y cansancio, como es el caso de este camarero, pero también con mucha indignación y rabia ha encarado hoy la hostelería de la comarca el primer día de trabajo con las nuevas restricciones impuestas por el coronavirus. En un total de seis municipios de la zona -Ferrol, Narón, Fene, Ortigueira, Pontedeume y Cabanas-, el consumo en el interior no está permitido y solo se puede servir en la terraza con un aforo del 50%. En el resto de los concellos de la comarca los establecimientos pueden funcionar tanto dentro como en las terrazas (con un 30% y un 50% de aforo, respectivamente). Y todos sin excepción deben cerrar a las 18.00 horas.

A pesar de contar con terraza, el café La Première ha decidido cerrar mientras no se relajen las restricciones
A pesar de contar con terraza, el café La Première ha decidido cerrar mientras no se relajen las restricciones

En Ferrol, ante la imposibilidad de entrar en los bares y gracias al sol, los establecimientos con terraza estuvieron muy concurridos durante toda la mañana y no les faltó clientela a la que atender. Pero también hubo locales que, aún contando con terraza, optaron por no subir la persiana, como el café La Première de la plaza de Armas. «Si tuviésemos otro clima o si estuviésemos en abril o mayo aún nos plantearíamos seguir abiertos, pero en pleno enero, con este frío y pudiendo trabajar solo con la terraza al 50%, no nos compensa», explica Pablo Pedreira, uno de los responsables del local, que sigue funcionado con la entrega de desayunos y dulces a domicilio.

«La hostelería sigue siendo la gran castigada en esta pandemia. Las restricciones cada vez son más duras, con menos horas para poder trabajar y menos ingresos, pero los impuestos no bajan y tenemos que seguir haciendo frente a los mismos gastos», comenta con indignación el presidente de la Asociación de Empresarios de Hostelería de Ferrol y Comarcas, Emilio Vázquez.

De la noche a la mañana

También muy enfadados se muestran hosteleros de Cabanas, Pontedeume y Ortigueira, donde de la noche a la mañana han pasado de poder trabajar tanto en el interior como en terraza hasta las once de la noche a hacerlo solo fuera y hasta las seis de la tarde. «Nos están matando poco a poco, y eso que somos los que más limpiamos y cumplimos el protocolo. Yo cojo el bus y nadie me limpia el asiento y en las tiendas todo el mundo toca la ropa, pero ahí no pasa nada», crítica José Carlos Losada, de la pizzería la Casa de la Abuela de Pontedeume. Y no lejos de allí, Luis Rey, del restaurante Luis, repite el lamento. «Yo he decidido seguir abierto porque esta semana estoy dando de comer a unos obreros y no los voy a dejar tirados, pero tendré que esperar unos días a ver si me compensa abrir solo con la terraza. Los hosteleros somos los que sostenemos el país, y a pesar de eso, somos los más maltratados».

«Para frenar los contagios, todo tendría que cerrar a las seis, no solo la hostelería»

Eva Rodríguez y Elena Vázquez han sido enviadas al ERTE por las nuevas restricciones
Eva Rodríguez y Elena Vázquez han sido enviadas al ERTE por las nuevas restricciones

Elena Vázquez y Eva Rodríguez trabajan como camareras en la pizzería Urimare de Narón, pero desde hoy mismo, debido a las nuevas restricciones, se encuentra en ERTE. «Teniendo solo la terraza, es inviable que podamos seguir trabajando todos los empleados», explica la primera.

Sin obligaciones laborales a las que atender, ambas quedaron esta mañana para tomar un café en el Beirut del Cantón. Y allí aprovecharon la ocasión para mostrar su malestar por la situación del sector hostelero. «Yo entiendo que si están subiendo los contagios, algo hay que hacer, pero lo que no entiendo es que las medidas más duras solo afecten a un sector. Si queremos frenar esto, todo debería cerrar a las seis, no solo la hostelería, también los comercios y todas las actividades no esenciales. Y cuando el reloj marque las seis, todos para casa», comenta Eva.

Elena, por su parte, lamenta la «manga ancha» que se dio en Navidades y reivindica más control sobre los establecimientos que no cumplen las normas. «Muchas veces la policía hace la vista gorda, y no está bien, porque al final pagamos justos por pecadores», se queja.

Ambas demanda que se endurezcan las medidas contra los que no cumplen, porque solo así la hostelería podrá superar el bache. «Si no, luego, cuando se relajen las medidas, volverá el despiporre, subirán otra vez los contagios y tendremos que enfrentarnos a una cuarta ola».

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