Los precios salvan la Navidad para los mariscadores y mitigan un año duro

La demanda doméstica palía la poca actividad del sector de la restauración


FERROL / LA VOZ

Los precios han permitido salvar la campaña navideña y han mitigado el golpe que asestó la pandemia en 2020 a los mariscadores de la ría de Ferrol, igual que a los de Pontedeume, Cedeira y los puertos de la comarca de Ortegal. El consumo doméstico ha tirado de la demanda durante las fiestas, paliando así la escasa actividad del sector de la restauración. La patrona mayor de la cofradía de Ferrol, Isabel Maroño, reconoce que «ha sido uno de los años con mejores precios, sobre todo en la almeja». «Al tener tan poco recurso en los bancos, es lo que nos ha salvado», subraya.

Las ventas se concentraron, sobre todo, en los días previos a la Nochebuena, coincidiendo con una breve tregua de los temporales, que han perjudicado mucho a los sectores pesquero y marisquero en las últimas semanas del año. «Este martes era casi imposible conseguir productos, eso que los armadores y los marineros es cuando arriesgan más», apunta Maroño. Destaca los grupos de difusión de WhatsApp como un canal que gana peso en la comercialización del marisco, «pero hubo saturación en las empresas de transporte y hubo pedidos cancelados por miedo a que no llegaran a tiempo», comenta.

La lonja ferrolana facturó en diciembre 35.182 euros por las ventas de almeja babosa, que alcanzó los 28,70 euros el kilo (frente a los 27,50 de 2019). La variedad rubia cayó, de 30.655 euros a 7.226, con 3,5 euros a la baja también en la cotización. La rula de Barallobre movió 1.500 kilos de marisco menos que en diciembre del año pasado, pero ingresó 5.587 euros más, hasta los 94.941, gracias a la subida de los precios. La almeja babosa, que sumó ventas por 54.317 euros, llegó a 29,80 euros el kilo, 2,36 más que el último mes de 2019. «El precio ha sido buenísimo», admite el patrón mayor del pósito fenés. «Vino la gente de sus casas, porque para restauración nada, y poco han podido llevarse porque parte de los días no pudimos salir por el mal tiempo», añade Jorge López.

En la lonja de Mugardos, las cifras del pasado diciembre fueron mejores que las del anterior, con 30.712 euros frente a 26.867, gracias a la almeja babosa (la fina cayó) y al berberecho. La rula eumesa facturó 46.355 euros en diciembre, 6.000 euros menos que el mismo mes de 2019, pero el balance de la campaña que hace el patrón mayor, Santiago Salgado, es positivo: «Fue bastante mejor de lo que pensábamos, la almeja se pagó bastante bien, mejor que el año pasado; la fina, no, pero la japonesa nunca la habíamos tenido en máximos de 10 euros».

En Cedeira, la valoración de la agrupación de mariscadoras es similar a la de Pontedeume. «Tiñamos medo por como está todo, pensabamos que igual non se ía vender nada ao estar como está a hostalería, pero non nos podemos queixar», resume la presidenta, Pilar López Bellón. La almeja fina, escasa, logró un máximo de 53,60 euros el kilo (en diciembre de 2019 fue de 39,60), y el berberecho se mantuvo en torno a los siete, con una media superior a la del año anterior. Las recolectoras de Cariño comercializaron 528 kilos de almeja fina, por 15.134 euros, algo más de lo facturado el mismo mes de 2019.

En Espasante se mantuvieron los precios de la almeja fina (un máximo de 33), pero con menos de un tercio de la cantidad, y este diciembre no hubo berberecho ni ostra. La facturación por bivalvos descendió de 10.799 a 2.832 euros. El resultado fue algo mejor en O Barqueiro, con una caída de algo más del 50 %, de 21.605 a 10.818 euros. «Tuvimos bastantes pedidos de almeja japónica y de ostra rizada», comenta la presidenta de la agrupación, Cristina Trasancos. Lamenta la acción de los furtivos: «Nos limpiaron algunos viveros, se necesita más vigilancia en fechas como estas».

La escasez de recursos mantiene en jaque a los profesionales de la ría de Ferrol

La escasez de recursos de los bancos marisqueros de la ría de Ferrol mantiene en jaque a los profesionales del sector. «La situación es cada vez peor y más caótica. El banco de As Pías se abrió, pese a que esta cofradía no estaba de acuerdo, y el día que más trabajaron eran ocho embarcaciones, y no todas cogieron el tope. Queremos pensar que no serán las últimas Navidades faenando en la ría de Ferrol», alerta el patrón mayor del pósito de Barallobre. Las cifras parecen darle la razón: «Entre esta cofradía y la de Ferrol, a flote han salido 15 o 20 personas, frente a las 300 o 400 de otros años, que llegaron a ser 600 hace siete u ocho». La falta de producto enturbia las expectativas de esta cofradía. «Parte de la gente está trabajando en la zona de Sada», afirma López.

La presidenta del pósito ferrolano tilda el año de «raro». «El balance no es muy positivo, seguimos con el problema del recurso. Al final, durante el confinamiento de la primavera solo cerramos una semana, porque ningún mariscador entraba en el cese de actividad porque no podía justificar pérdidas de más del 75 % respecto al trimestre anterior», explica. Maroño coincide con el responsable de la cofradía fenesa en cuanto al número de profesionales que han podido faenar en el último año: «Ha sido fatal, en mínimos históricos, hay muy poca gente trabajando. De 270 socios, unos 220 tienen permiso de marisqueo y esta Navidad habrán salido unas 40 personas, y es cuando más se ha trabajado en todo el 2020».

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