Un sector naval en la encrucijada

B. Couce FERROL

FERROL CIUDAD

JOSE PARDO

Ferrol agota su carga de trabajo mientras Fene logra su mayor obra eólica

31 dic 2020 . Actualizado a las 18:20 h.

En un año en el que la pandemia del coronavirus ha determinado absolutamente todos los ámbitos de la vida, la industria de Ferrolterra ha experimentado otros sinsabores, debido a la encrucijada en la que se encuentran algunos de sus sectores tractores. Los dos astilleros de la ría registraron un 2020 con situaciones bien diferenciadas: mientras que la factoría ferrolana está agotando su carga de trabajo, en la de Fene no solo se avanza en el pedido que ya tenía en curso, sino que este ejercicio ha marcado un nuevo hito, al conseguir el mayor contrato de eólica marina obtenido hasta el momento: el firmado con Iberdrola para la fabricación de 62 jackets para el parque que instalará la eléctrica en aguas de la Bretaña francesa.

La antigua Bazán también salvó un acontecimiento importante para el programa que ejecuta, el de construcción de dos buques de aprovisionamiento en combate para la Armada de Australia, al entregar, en torno al verano, el primero de los dos navíos. Pero ese acontecimiento dejó un poco más vacío de contenido a la factoría, que está ultimando su gemelo, que prevé entregar en torno a la primavera del próximo año. Entonces, la planta únicamente tendrá como tareas las de ingeniería de las futuras fragatas F-110 para la Armada española, contratadas a Navantia en el 2019.

El número de trabajadores empleados en estas labores está creciendo, pero por ahora parece que nada impedirá que los talleres se queden completamente parados hasta que, a principios del 2022, comience la producción de esos barcos.