Las dificultades para celebrar la jura de bandera barren las reservas hoteleras en Ferrol

Manuel Arroyo Alves
M. Arroyo FERROL

FERROL CIUDAD

Hotel América, en Ultramar
Hotel América, en Ultramar JOSE PARDO

La Armada, aunque no aclara aún si finalmente se desarrollará o no el acto, sí informa de que no habrá posibilidad de invitar a familiares

03 nov 2020 . Actualizado a las 21:06 h.

Los efectos económicos derivados de la pandemia han dejado una huella más en el sector hotelero de la ciudad al condicionar la celebración de la jura de bandera prevista para el próximo fin de semana en las escuelas de la Armada. El cierre perimetral de Ferrol y las medidas de seguridad para evitar los contagios por coronavirus han dejado desiertas las reservas de hospedaje de los familiares de los nuevos marineros, según confirman los establecimientos consultados. Julio Piñón es el titular de uno de ellos, el hotel América, que ha visto como en las últimas semanas se cancelaban hasta «quedarse en nada». En los mismos términos se expresa Gonzalo Jiménez, director del Gran Hotel de Ferrol y del Hotel Valencia: «Se han ido cancelando a cuentagotas», explica, a medida que se iban conociendo las acciones restrictivas no solo en la zona, sino también en otras comunidades a las que afectan, asimismo, los cierres perimetrales o incluso la libre circulación. «Algunos rezagados cancelaron a última hora sus reservas», indica Jiménez, porque aunque no pudiesen entrar a los recintos castrenses tenían intención de viajar a la ciudad «para ver a sus hijos».

Fechas señaladas

Las juras de bandera son fechas subrayadas en los calendarios de los establecimientos del sector por la afluencia de visitantes que buscan hospedaje. «Una jura con 250 militares, a dos invitados por cabeza, son 500 personas a alojar», incide Piñón. Pero este año aciago tampoco dejará ingresos en este sentido. De hecho, la Armada, aunque no ha indicado aún si finalmente se desarrollará o no el acto, sí ha confirmado que, en cualquier caso, no habrá posibilidad de invitar a los familiares de los nuevos marineros, como habitualmente se hace en este tipo de ceremonias militares. Según las fuentes consultadas, hay una instrucción por la que se limitará al máximo todo tipo de invitaciones, por lo que tampoco asistirían autoridades civiles. Solo los alumnos y las dotaciones de las escuelas. Además, entre las medidas adoptadas para reducir los aforos, se celebrarían cada una en su escuela correspondiente, esto es, la Antonio de Escaño y la de A Graña, cuando lo habitual es alternar en una u otra sede los actos con todo los marineros presentes.