Ferrolterra vive el Día de Todos los Santos  sin apenas visitantes en los cementerios

El temor al coronavirus y las medias adoptadas para luchar contra la pandemia han reducido al mínimo la presencia en los camposantos


Ferrol y toda su comarca viven hoy uno de los más solitarios y silenciosos días de Todos los Santos de su ya larga historia. Los cementerios están, eso sí, llenos de flores. De unas flores que las familias de los fallecidos han ido colocando, espaciadamente, a lo largo de la semana. Pero apenas hay visitantes en los camposantos. A media mañana, en el cementerio municipal de Ferrol, el de Catabois -uno de los grandes de Galicia-, no había más de 70 personas, según los cálculos de los voluntarios de Protección Civil. Y eso, cuando en condiciones normales, en un día como el de hoy, habría, también según las estimaciones de Protección Civil, más de millar y medio de visitantes.

En una fría mañana de otoño, en la que por momentos no faltó la lluvia, apenas se veía a nadie entre las largas filas de nichos de Catabois. «A xente está moi concienciada -decía uno de los agentes de la Policía Local que velaban por el cumplimiento de las medidas de seguridad adoptadas contra el coronavirus-. En toda a semana non houbo nin un só incidente. As familias saben que non poden vir en grupos de máis de catro persoas, nin pasar dentro do cemiterio máis de media hora, e ademais a xente xa leva vindo desde o luns, moi espalladamente, para evitar aglomeracións».

Y otro tanto sucede en municipios como Fene, incluido -junto a Narón y Neda y el propio Ferrol- en el área confinada perimetralmente para evitar la expansión del covid-19. «Faise un pouco estraño -apuntaba un policía local fenés- ver hoxe cemiterios coma o de Sillobre, no que sempre hai tanta xente, practicamente baleiros. Pero iso demostra que a cidadanía tomou en serio a necesidade de plantarlle cara ao coronavirus respectando escrupulosamente o que nos din as autoridades sanitarias. Ás veces é doloroso ver en qué se converte un día coma este -apuntaba el agente-, pero é o que toca facer. É polo ben de todos, e non queda outro remedio».

«Durante a mañá aínda foi habendo algunha xente, sempre pouca —comentaba, por su parte, un agente de la policía local naronesa—, pero pola tarde xa case non se achegou ninguén aos cemiterios».

También las familias naronesas, siempre en grupos muy reducidos, visitaron los camposantos del municipio a lo largo de la semana, para mantener estrictamente las medidas de seguridad aconsejadas por las autoridades sanitarias. Y ese ejercicio de responsabilidad ciudadana hizo posible, como en toda Ferrolterra, que en el día de Todos los Santos se evitasen esas aglomeraciones que tan peligrosas resultan en pleno rebrote: en una fase especialmente crítica de la expansión del covid-19.

«Hai que ter moito coidado»

«As cousas están moi mal, e hai que ter moito coidado para evitar que se produzan contaxios», comentaba, por su parte, Ramón Antonio López Rodríguez, el párroco de las cuatro parroquias del municipio de Neda.

«Aquí, en Neda —comentaba el sacerdote—, a xente que foi ao cemiterio era moi pouquiña. Estamos todos moi concienciados da necesidade de actuar coa máxima prudencia, e xa se insistiu moito durante a semana en que había que buscar a maneira de manter a distancia social».

«A verdade —añadía López Rodríguez— é que a xente está moi preocupada, e que incluso hai un certo medo. E está ben que tomemos conciencia de que este é un problema de todos que temos que resolver entre todos».

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