Las colas a la intemperie de la pandemia

Los protocolos covid de acceso a casi todos los servicios públicos obligan a realizar incómodas esperas en la calle, bajo las inclemencias del tiempo


Ferrol

Hasta marzo de este año, las colas se limitaban a las cajas registradoras de los supermercados y poco más, pero eran a cubierto y en los centros sanitarios la gente podía esperar su turno sentada. Pero la pandemia del covid-19 y los protocolos establecidos para evitar contagios han cambiado desde entonces y las filas de personas esperando para hacer gestiones en determinados edificios se han trasladado a la calle. Si en verano, los días de más calor, ya hubo quejas por las largas esperar a pleno sol de personas mayores o enfermas ante los centros de salud, la situación se ha agravado ahora con la llegada de las lluvias.

La puerta de la calle María por la que ahora se accede al palacio municipal de Ferrol -la salida es por la otra puerta del registro, hacia la plaza de Armas- es uno de los puntos más conflictivos, y los guardias de seguridad que controlan la entrada tienen que lidiar a diario con las colas y las quejas de los ciudadanos. La pandemia obligó al Concello a contratar una empresa de seguridad privada para controlar ese acceso, que es el único que hay habilitado en la actualidad, y los vigilantes actúan con filtro, identificando a cada una de las personas que quieren entrar, anotando sus datos en una lista, y comprobando si tienen concertada cita en el departamento municipal al que pretenden ir, y también que no se acumule mucha gente en el interior si es que acuden al Registro.

Estos requisitos, necesarios para garantizar el cumplimiento de los protocolos del covid, generan malestar en algunos ciudadanos, por lo que los agentes privados tienen que enfrentarse a veces con situaciones desagradables, como en la que se vio inmerso uno de ellos, que resultó con una pequeña lesión en un dedo por una mujer que intentó entrar por la fuerza.

En el edificio administrativo de la Xunta situado en la plaza de España también se pueden ver a diario grupos de gente esperando en la calle para entrar a realizar las diferentes gestiones que se tramitan en su interior.

En las sedes de Correos, tanto en Ferrol como en Narón, también se forman colas con relativa frecuencia, sobre todo los lunes.

Centros sanitarios

No obstante, las mayores quejas ciudadanas están motivadas por las esperas en el ambulatorio Fontenla Maristany, en la plaza de España, y en el centro de salud de Narón. En este último, según testimonios recogidos ayer en la zona, en ocasiones las colas bordean la plaza de Galicia hasta la altura del Auditorio. «No es normal que gente mayor o enferma, que somos los que venimos al centro de salud, tengamos que esperar bajo la lluvia para hacer unos análisis o para que nos atiendan porque estamos mal», comentaba ayer una afectada. Y un hombre que estaba al lado apostillaba: «En verano nos quemamos al sol y ahora tenemos que esperar bajo el paraguas».

Pero a causa de la pandemia también hay que guardar cola en locales en los que antes se entraba libremente, como las panaderías, las tiendas de barrio y las farmacias, entre otros.

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