Santiago Vila: «Nuestros buques llevan con orgullo el nombre de Ferrol por todo el mundo»

Manuel Arroyo Alves
Manuel Arroyo FERROL

FERROL CIUDAD

La unidad a su mando está compuesta por siete buques y unos 1.400 militares
La unidad a su mando está compuesta por siete buques y unos 1.400 militares JOSE PARDO

El comandante de la 31.ª Escuadrilla destaca el arraigo en la ciudad y el compromiso mutuo

27 sep 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

La 31.ª Escuadrilla de Superficie echó el ancla en Ferrol hace ya 45 años. Por esta unidad de la Flota pasaron miles de marinos desde su creación y en la actualidad forman parte de ella unos 1.400 efectivos. A su mando está el capitán de navío Santiago Vila Barrón (Madrid, 1968). El comandante nos recibe en la sede de la unidad, uno de los edificios señeros del Arsenal, que en origen albergaba la maquinaria de una grúa cuya función era colocar los palos de los navíos. Vila Barrón, de padre ferrolano, también marino, mandó tres barcos antes de ocupar el actual cargo. El último, la fragata Cristóbal Colón (F-105), la más moderna de las F-100, una serie que califica como «uno de los mayores éxitos de la construcción naval militar española».

-¿Qué supone para la ciudad la presencia de la 31.ª Escuadrilla?

-La unidad está formada por las cinco fragatas F-100 y los dos buques de apoyo para el combate (BAC) Patiño y Cantabria. La 31.ª mantiene desde su creación en 1975 una muy estrecha relación con la ciudad. La mayor parte de su personal es ferrolano, de nacimiento o ya de adopción. Son más de 1.300 personas que contribuyen a la vida, la sociedad y la economía local. Y nuestros buques llevan con orgullo el nombre de Ferrol por todo el mundo. Pero también la ciudad nos responde con creces. Además de acogernos con gran hospitalidad, en 1997 el Concello nos concedió la medalla de Plata de la ciudad.

-Cumple un año como jefe de la unidad. ¿Cuál es el balance?

-Ha sido un año intenso y complejo, pero el balance es muy positivo. El mayor reto desde marzo ha sido mitigar los efectos de la crisis sanitaria del covid-19.

-En este año atípico surgieron situaciones con las que no tuvieron que lidiar sus predecesores, como el despliegue de la Méndez Núñez con EE.UU., que acabó dando la vuelta al mundo en solitario.

-Supuso un esfuerzo importante al operar durante un período tan prolongado -nueve meses- muy alejado del territorio nacional. Hubo que hacer algún cambio al plan. Fue necesario adelantar los plazos y hacer la vuelta al mundo prevista.

-¿Cuál es el estado operativo de los barcos de la 31.ª?

-Francamente bueno, aunque es imposible que los buques de guerra estén completamente libres de averías o limitaciones operativas puntuales. La mejor prueba es el nivel de actividad que desarrollamos y los resultados obtenidos en despliegues y ejercicios, que están al nivel de nuestros aliados más capacitados.

-Si pudiese elegir, ¿qué tipo de buque añadiría para mejorar las capacidades?

-Sinceramente, es difícil encontrar buques en las Marinas afines que superen claramente a la Escuadrilla en las capacidades de Defensa Aérea y contra-misil de las F-100 y el apoyo logístico de los BAC. Los contratos de exportación a países que ambas clases de barco han originado avalan la gran calidad de nuestros buques.

-¿Alguno que cambiaría?

-No lo considero necesario. Todos conservan un gran valor militar y siguen aportando una muy eficiente contribución.