La transición energética mengua las cuentas del Puerto de Ferrol

El cierre de Endesa redujo a la mitad los beneficios, que fueron de tres millones

La desaparición del mineral en la dársena exterior deja casi vacía la superficie de descarga
La desaparición del mineral en la dársena exterior deja casi vacía la superficie de descarga

Ferrol

El 2019 fue un año difícil para el Puerto de Ferrol. El crecimiento que se había consolidado en los últimos ejercicios dio al traste debido al cierre de la central térmica de Endesa en As Pontes, que se nutría del carbón descargado en la dársena exterior de Caneliñas. De acuerdo con las cuentas anuales de la Autoridad Portuaria, publicadas en el Boletín Oficial del Estado (BOE), los beneficios se redujeron casi a la mitad, al pasar de los 6.399.153 euros del 2018 a los 3.219.572 euros al cierre del año pasado; unas cifras que desde la entidad que preside José Manuel Vilariño achacan, fundamentalmente, «al descenso del tráfico de carbón». De hecho, según consta en el informe de auditoría, las tasas portuarias se redujeron en relación con el ejercicio anterior en un 15,22 %, «principalmente por el cierre en As Pontes y su incidencia en los tráficos de carbón, lo que ha generado un descenso de ingresos de aproximadamente tres millones de euros», obligando al Puerto a «encarar de modo abrupto y de primera mano» los efectos de la transición energética, según destacan fuentes consultadas en el seno del organismo público.

Se trata, no obstante, de un balance con signo positivo que eleva el total del patrimonio neto y pasivo del Puerto a los 262.194.008 euros, gracias al reajuste de las cuentas que, en inicio, preveían un crecimiento mucho mayor, en consonancia con los ejercicios anteriores. En este sentido, la Autoridad Portuaria destaca que «el importe neto de la cifra de negocio y el resultado esperado ya fueron revisados a comienzos del año para tener en cuenta el impacto de la desaparición del tráfico de carbón», y subraya que «el resultado del ejercicio, pese a la fuerte caída con respecto al 2018, casi duplicó lo previsto» tras el reajuste.

Cuesta arriba

Si el ejercicio económico del 2019 fue adverso, al siguiente habrá que añadirle los efectos del contumaz 2020 por los efectos del covid-19, aunque actividades como el pujante mercado de contenedores arrojaron resultados positivos en los primeros meses del año de la mano de Yilport Ferrol y las dos líneas de tráficos que actualmente operan a través de Containerships en el muelle exterior de Caneliñas. El volumen movido rozó las 80.000 toneladas cargadas y descargadas en lo que va de año; un 20 % más que en la misma franja del 2019. Con todo, el informe de auditoría hace especial hincapié en el impacto de la crisis sanitaria, que, «inevitablemente», tendrá repercusión «en la situación financiera de la Autoridad Portuaria, siendo previsible una reducción de ingresos». Asimismo, recoge la «incertidumbre» que se cierne sobre el futuro de la planta de aluminio de Alcoa, en San Cibrao, que afronta ahora una semana decisiva en la negociación con Liberty House para su venta.

Ante estos retos en el horizonte, la diversificación es acuciante para el modelo de negocio. La desaparición del carbón lo exige. Ejemplos de ello son la contratación de la parada de remolcadores oceánicos de Topaz Energy & Marine o la proyección de la segunda fase del Puesto de Inspección Fronteriza (PIF) en la rada exterior con el objetivo de captar más mercancías -como las alimentarias- desde fuera de la Unión Europea, sobre todo con el Reino Unido a raíz del Brexit. «Desde hace tiempo, incentivamos la labor comercial para buscar nuevos tráficos y otros nichos de mercado que permitan paliar la pérdida de ingresos derivada de la desaparición del carbón». ¿Cuáles? Las bazas de negocio pasan por los contenedores, el gas natural, los tráficos agroganaderos y agroforestales, la carga de proyecto -cargas complejas o sobredimensionadas como los componentes eólicos- y, apuntan desde el Puerto, «las sinergias que puedan surgir de la presencia activa de la unión empresarial entre Navantia y Windar en el mercado de las renovables del ámbito marino, amén de los clientes ya consolidados como Alcoa, Megasa o Forestal del Atlántico.

El organismo público emplea de forma directa a 86 hombres y 29 mujeres

 

La plantilla directa de la Autoridad Portuaria Ferrol-San Cibrao era de 115 personas al cierre del 2019. Supone un mantenimiento del empleo respecto al recuento final del 2018, exactamente con el mismo número de puestos. Donde sí hay variación es en la plantilla media, que se calcula en función del período y la jornada trabajada, de tal forma que cada jubilado parcial y su contrato de relevo figuran como un solo empleado. Así, en el 2019 fueron cuatro más que el año anterior, al pasar de 106 a 110, según el informe de cuentas.

Actualmente, la plantilla está conformada por 86 hombres y 29 mujeres, la mayoría de ellas con puestos técnicos y mandos intermedios. En el desglose por categorías, hay dos altos cargos, 56 técnicos, siete administrativos y 50 personas en otro tipo de funciones.

Por edades, la mayoría (52 empleados) se encuentran en la franja entre los 41 y los 50 años; 21 están entre los 51 y los 55; 16 entre los 36 y los 40 años, mientras que los de mayor edad, esto es, entre los 56 y los 65, son 19. La plantilla más joven -desde los menores de 25 hasta los de 35 años- son 7 personas.

Pago a proveedores

El pago a los proveedores se retrasó, de media, cinco días más en el 2019. Siempre según el informe de cuentas, las facturas aguardaron 32,75 días frente a los 27,91 del 2018. La ratio de operaciones pagadas fue de 34,35 días (28,24 el año anterior) y la de las operaciones pendientes de pago, 18,35 días (24,34 en el 2018). El total de pagos realizados alcanzó un montante de 2.986.697 euros, y los pendientes se quedaron en 333.443 euros.

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