Ferrol

La vuelta al colegio se ha vivido esta mañana en los colegios de Ferrolterra con sentimientos enfrentados: con mucha alegría entre los niños y profesores al poder verse las caras y reencontrase tras seis meses alejados de las aulas, pero también con algunas ausencias por la huelga, críticas de las AMPA y sindicatos por considerar insuficientes las medidas adoptadas y mucho «respeto» ante el covid-19.

«Estoy viviendo este día con tranquilidad, pero también con incertidumbre porque esto es como una lotería y es posible que haya muchos contagios. Los que más me preocupan ahora son los abuelos y por eso a partir de hoy solo nos vamos a reunirnos con ellos en sitios abiertos», decía Alba poco después de dejar a su hijo Iago en el CEIP Cruceiro de Canido.

El profesorado del Cruceiro de Canido recibió a los alumnos con carteles reivindicativos en sus camisetas
El profesorado del Cruceiro de Canido recibió a los alumnos con carteles reivindicativos en sus camisetas

Precisamente, este colegio de Canido fue uno de los que esta mañana ha querido mostrar su rechazo a las medidas adoptadas a través de una acción conjunta de los maestros, que decidieron recibir a los alumnos vestidos de negro y con un cartel reivindicativo pegado a su camisetas en el que se podía leer: «Estamos pol@s nen@, non co protocolo». «Apoyamos las reivindicaciones que se plantean con la huelga, pero decidimos venir hoy a clase por los niños y por las circunstancias tan especiales de esta vuelta al cole. Además, los servicios mínimos establecen casi un profesor por aula, así que sí o sí teníamos que venir», comentaba Mónica,una veterana maestra del centro que recibía a los niños con toques de codos y muchas palabras cariñosas. «Lo más duro es no poder achucharlos», se lamentaba emocionada.

«Tranquilidad» en Cristo Rey, con un positivo y tres docentes aislados

Cerca de allí, en el colegio Cristo Rey, la vuelta a las aulas se ha vivido con «normalidad» y «mucha tranquilidad» después de que en días pasados una profesora diese positivo en coronavirus y otros tres docentes fuesen aislados al considerarse «contactos estrechos», ya que compartieron con ella un trayecto en coche de más de quince minutos. «A esas tres personas se le han hecho las pruebas PCR y una ya ha dado negativo, mientras que las otras dos se encuentran a la espera de resultados», explica la directora, Agurtzane Bilbao.

El centro solicitó retrasar el inicio del curso al lunes por la falta de estos cuatro profesores, pero finalmente las clases arrancaron hoy al considerar tanto Sanidad como Inspección Educativa que se dan las condiciones idóneas para ello. El centro ha sido desinfectado a conciencia y el resto de los docentes han dado negativo en las pruebas serológicas realizadas en días pasados. «Tenemos a una persona limpiando pomos y pasamanos de forma constante por las mañanas y por las tardes viene otro equipo para la limpieza a fondo de las aulas», explica Bilbao. «Yo estoy tranquila, porque veo que el colegio está haciendo las cosas bien y nos mantienen informados en todo momento», decía una madre poco antes de la entrada al cole. 

También con normalidad comenzaron las clases en el CEIP Esteiro, donde los padres esperan que el Concello responda a su petición de ayuda para dotar al centro de carpas cubiertas para ampliar los espacios abiertos al aire libre y purificadores con filtros HEPA, al igual que ha demandado la AMPA del Cruceiro de Canido, para paliar así los riesgos de la «masificación» de las aulas, cuya ratio no se ha podido bajar por falta de profesorado y espacios, algo que no ocurre en centros rurales como el CEIP plurilingüe A Laxe de Valón. Allí, la baja matrícula se ha convertido este curso en toda una ventaja. «En el aula con más alumnos hay solo 15, y teníamos otra de 18, pero finalmente la hemos podido desdoblar en dos de 12 y 6 gracias al esfuerzo de los profesores, que se quedan sin una sola hora libre», destaca la directora, Patricia Cons. 

Además, el centro de Valón cuenta con un patio cubierto con gradas, que siempre que se pueda se intentará aprovechar para impartir al aire libre clases de materias que habitualmente se dan en el aula, como Ciencias Naturales. 

Más demandas

Además, la AMPA del Cruceiro de Canido reclama más personal de limpieza y que los alumnos de Infantil lleven también mascarilla, aunque su uso solo es obligatorio a partir de los seis años. «Xa que na nosa escola non se pode garantizar a distancia de seguridade en ningún caso, reclamamos a obrigatoriedade do uso da máscara en todos os niveis educativos», apuntan la asociación de padres y madres en una nota. Sin embargo, esta es una medida que no apoyan todos los centros. «Son niños muy pequeños y no la van aguantar», comenta una madre. Y desde el San Xoán de Filgueira, la AMPA también ha alzado la voz para denunciar que este curso no solo no se aumenta profesorado, sino que el centro cuenta con cinco maestros menos. 

Primer día en  la comarca 

La vuelta al cole ha resultado más tranquila de lo previsto en los colegios de la comarca, donde el seguimiento de la huelga ha sido desigual, tanto por parte de los docentes como de los padres. Si en el CEIP de A Gándara, en Narón, acudieron casi todos los niños, en el CEIP Centieiras, de Fene, solo lo han hecho ocho de los cerca de 90 escolares convocados para hoy, dos de quinto de Infantil y seis de Primaria. Los centros han recibido a los alumnos con control de temperatura, desinfección del calzado en las alfombrillas y nuevas entradas. Los pequeños han vuelto a las aulas con mascarilla y han respetado las filas y las distancias. Los padres también tendrán que habituarse a los protocolos, que les impiden acompañar a sus hijos, incluso a los que empiezan este curso, hasta el interior del colegio. Los centros más pequeños, como el CEIP Mosteiro de Caaveiro, de A Capela, juegan con ventaja esta vez, y los colegiales podrán salir al recreo a la misma hora, con zonas delimitadas para cada grupo, y podrán compartir el comedor en un único turno, sin problemas de espacio. “En xeral, vemos que os nenos tiñan gañas de volver ao cole”, resume la directora del CEIP A Gándara, Eva María Bouza.

Los padres de los alumnos del CEIP San Isidro de Neda han decidido no llevar a sus hijos a clase en protesta por la situación del centro, donde se ha agrupado a los alumnos de segundo y tercero de Primaria en la misma aula, sin espacio suficiente, según los progenitores, para los 19 estudiantes. El motivo es la llegada, este curso, de un niño de ocho años con una discapacidad grave, y que solo puede acceder con la silla de ruedas a esa aula. Seguirán sin mandar a los menores a clase hasta que Educación resuelva el problema.

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«Lo más duro de este primer día de cole es no poder achuchar a los niños»