«Mis botas no pisarán el césped de A Malata, pero mi corazón estará en el Racing», destaca Pablo Rey en una carta de despedida.

El jugador se marcha del Racing con agradecimientos a sus compañeros y los aficionados


Ferrol

Salvo una sorpresa de última hora, Pablo Rey-Cabarcos Lago (Ferrol, 35 años) no vestirá la histórica camiseta verde del Racing en la próxima temporada. El capitán no ha podido colgar las botas en su club. El Racing se ha metido en un proyecto ambicioso para reverdecer viejos laureles y en ese tren la entidad estima que no hay un hueco para Pablo Rey. La despedida del jugador pudo ser más noble, tras trece campañas en el club, aunque la pandemia por el covid-19 se lo lleva todo por delante y ahora mismo parecía imposible pensar en organizar cualquier acto público para honrar al jugador. Un homenaje que el Racing debería de recuperar cuando sea posible.

Pablo Rey se despedía ayer públicamente en las redes sociales con una carta.

«Siempre es difícil despedirse de algo a lo que tienes mucho cariño y consideras parte de tu vida, y más si la forma en la que acabas no es como habrías imaginado. Después de tantos años en el Racing e independientemente del aspecto deportivo, me gustaría haber recibido un trato acorde con mi compromiso con el club. Sin embargo, esta decepción no impedirá dar las gracias, como merecéis, a los que siempre me habéis apoyado. Ha sido un orgullo defender durante tantos años la camiseta de mi Racing, con la que he vivido los mejores momentos de mi carrera deportiva. Tengo recuerdos imborrables en mi memoria, y experiencias que nunca olvidaré».

Palabras de aliento

El ya excapitán racinguista continúa en su carta con los agradecimientos. «Solo tengo palabras de agradecimiento para todo los aficionados. Gracias a todas las peñas (Morandeira, San Juan, Marea Verde…) por seguirnos y apoyarnos en cada campo, siempre con palabras de aliento. Gracias a Diablos Verdes por dejarse la garganta en cada partido y no quedarse en casa escuchando la radio para ver lo que pasa. Gracias a las personas que trabajan en las oficinas del club, siempre dispuestas a ayudar y hacer todo más fácil. Y por último, gracias a las personas que hicieron posible que me convirtiera en el máximo goleador de la historia del club, mis compañeros. Gracias por valorarme y por hacerme sentir tan querido. Ha sido un orgullo compartir todos estos años con vosotros. Mis botas no pisarán el césped de A Malata, pero mi corazón estará siempre con el Racing. Recordar es fácil para quien tiene memoria, olvidar es difícil para quien tiene corazón. (Gabriel García Márquez). ¡Aúpa Racing!».

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«Mis botas no pisarán el césped de A Malata, pero mi corazón estará en el Racing», destaca Pablo Rey en una carta de despedida.