El ajedrez, un juego con gran solera en Ferrol

Jose Valencia FERROL / LA VOZ

FERROL CIUDAD

JOSÉ PARDO

El Círculo Ferrolán de Xadrez promociona esta actividad en la ciudad desde el año 1959

25 jul 2020 . Actualizado a las 10:27 h.

El ajedrez organizado en Ferrol nació un mes antes que la República, en 1931. En sus inicios se denominó Peña Ferrolana de Ajedrez. Tuvo un local frente al cine Capitol, en la cafetería Peña Gallega. La Guerra Civil acabó con la mayoría de los jugadores, aunque resurgió en 1953 con la llegada a la ciudad del Maestro Rodrigo Rodríguez, un excapitán de Sanidad de la República, que era leonés, y lo desterraron a Neda. Era una figura nacional, había sido subcampeón de España, por lo que a su alrededor se juntaron los aficionados de la zona. Fue la semilla del Círculo Ferrolán de Xadrez, que nació en 1959. José Alonso Leira, interventor en el Concello de Ferrol, fue otra de las figuras claves en el desarrollo de esta actividad en la ciudad y durante un buen número de años fueron el presidente y vicepresidente de la entidad.

Se juntaban a jugar en el café Moderno, en donde comenzaron a organizar eventos deportivos, y posteriormente se trasladaron al café Rubalcava. En la década de los 70 consiguieron el mayor auge y el ajedrez salió de los bares y pasó a tener una instalación propia en la que trabajar. Arrancaron con un equipo federado y en la actualidad cuentan con 37, más de 300 licencias, a la altura de los deportes más populares.

En Ferrol no solo hay afición al ajedrez, sino que tienen fama de hacer las cosas bien. El trofeo internacional Cidade de Ferrol trajo a la ciudad a jugadores de nivel mundial, la élite del ajedrez, y ayudó a que el club se ganara una gran solera.

JOSE PARDO

También hubo grandes jugadores, auténticos fenómenos, como Permuy o Diego Guerra (maestro internacional), así como los últimos talentos Pablo Fernández Borrego o Inés Prado, la única mujer que ganó el campeonato gallego, que es mixto, en Galicia.

Juan Martínez Rey: «No hay enfermos de Alzhéimer entre los ajedrecistas»

Juan Martínez Rey (Ferrol, 72 años) preside el Círculo Ferrolán de Xadrez desde el 2003. Es perito naval, trabajó en Bazán y el ajedrez ha sido su gran pasión en buena parte de su vida. Considera que el ajedrez es mucho más que un juego divertido. Asegura que es una actividad muy saludable. «No hay enfermos de Alzhéimer entre los ajedrecistas, es algo que estudian los médicos. Están que trinan porque no conocen los motivos, aunque hay muchos que sostienen que practicar juegos de cabeza (en los que hay que pensar mucho) ayuda a mantener activo el cerebro. Se ve como una herramienta preventiva para evitar la degeneración del cerebro».

PAULA QUIROGA

De este juego, en el que cada jugador dispone de 16 piezas móviles y un tablero con 64 casillas también destaca otros valores. «El ajedrez te baja los humos -dice-, te tira a los suelos la arrogancia o soberbia. Tienes que agachar la cabeza en muchas partidas y aceptar la derrota. Todos los jugadores de ajedrez pierden partidas, no es algo que suceda accidentalmente. El ajedrez nos obliga a ser humildes. Además tiene otro valor: El que comete un error lo paga. De ahí que ese ofrezcan clases de ajedrez en los centros penitenciarios. Yo mismo, por medio de la UNED, he dado clases de ajedrez durante un año en Alcalá Meco. La gente que juega al ajedrez, en general, suele ser más ponderada y prudente a la hora de tomar decisiones».

Juan Rey también destaca que la propia mecánica del ajedrez cambia la forma de ser. «La abstracción es otro de los valores. En el ajedrez solo se toma la decisión al final, después de que le has dado mil vueltas a la jugada en la cabeza. Mueves la pieza, solo cuando has llegado a una conclusión. Con el paso de lo años, en este proceso educas a tus neuronas. El viaje de lo abstracto a lo concreto es muy importante en este juego».

Recomienda el ajedrez para los más pequeños, ya que les ayuda en su formación. De hecho, el Círculo Ferrolán de Xadrez, en colaboración con el Concello, da clases en buena parte de los colegios de la ciudad. «Yo casi me atrevería a decir que en Ferrol, casi todos los niños y jóvenes saben jugar al ajedrez».