La recuperación de todo un clásico al servicio de la Armada

Manuel Arroyo Alves
Manuel Arroyo FERROL / LA VOZ

FERROL CIUDAD

JOSE PARDO

El Club do Mar Ferrol conserva uno de los barcos construidos con madera

05 jul 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

En embarcaciones como esta se formaban los marineros de la Armada hasta que la fibra las relegó al desguace. Apenas quedan ya a flote las antiguas unidades de instrucción de marinería construidas en madera, en las que se realizaban prácticas de vela y remo en todos los departamentos marítimos y que también servían de auxiliares a navíos como el buque escuela y decano de la mar Juan Sebastián de Elcano.

El Nueve Metros -nombre con el que se conoce por su eslora (largo)- es uno de los dos unicornios que resisten al paso del tiempo. La Escuela Naval de Marín, en Pontevedra, conserva uno restaurado por el centro especializado Aixola. El otro está en Ferrol, gracias a la labor del Club do Mar y a su sección de embarcaciones tradicionales.

El Nueve Metros era uno de los buques de instrucción en los que se formaron miles de marineros

La historia de este barco comenzó a escribirse, posiblemente, en la década de los años 60. Lo explican Arturo Loureiro y José Yáñez, vinculados a la sección del club que se encarga de velar por las tradiciones náuticas; el primero como socio miembro, y el segundo como delegado de la sección: «Personal civil da Armada os construía en Puerto Chico», relata Loureiro. En las instalaciones fabriles del Arsenal Militar se ponían a flote este tipo de unidades con medidas que «ían desde os cinco ata os once metros», precisa Yáñez. El que custodia el Club do Mar, tras su baja como embarcación de instrucción, fue adquirido para desguace. El club se lo compró años después al propietario y la Armada les cedió una segunda unidad de la que aprovecharon piezas para dar vida al Nueve Metros, cuya eslora real es, no obstante, 9,5 metros. El azar quiso que esa embarcación estuviese numerada con el 95, que todavía lucía en popa cuando la entidad que actualmente preside Leopoldo Boado lo compró, a comienzos de los 2000, para restaurar.