Ingenio ferrolano para controlar aforo en la hostelería

En el Mesón Rías Altas, en la calle Alegre de Canido. Fernando Piñeiro contará con 11 mesas a disposición de sus clientes


Recorriendo Ferrol encontramos empresarios que no solo adecúan sus locales para la reapertura en la segunda fase, sino que ponen en marcha imaginativas ideas para controlar el aforo de su local. Es el caso del Mesón Rías Altas, en la calle Alegre de Canido. Fernando Piñeiro contará con 11 mesas a disposición de sus clientes, sumando el interior de su local y la terraza posterior. Cada mesa, nos explica, tendrá a la entrada una pinza con el número correspondiente. Si la pinza está en el panel de la entrada, indicará que esa mesa está disponible e higienizada para su utilización. Si no hay pinzas no se puede acceder al local. En el cartel que ubicará en el exterior explica con claridad las normas y también establece que los clientes de cada mesa disponen de un máximo de 30 minutos para consumir, y en el caso de las comidas de 90 minutos. Reorganizando el espacio de su terraza interior en una de las huertas de Canido, le encontramos ayer. No se puede decir que haya estado parado, ha trabajado duro para tenerlo todo listo el lunes 25.

Terrazas seguras

Las terrazas es lo primero que ha mostrado la hostelería esta semana. Samuel Curbeira es el responsable de la cafetería Ankha desde hace 4 años, y la organización en su terraza, y la atención en la misma, va por el libro, y podemos decir que es una de las mejor montadas. Mesas amplias, solo cuatro, y 16 sillas de aforo. Cada espacio está separado por paneles que garantizan que se cumplan las normas de distanciamiento y aportan seguridad a los clientes. Además exhibe la certificación de que para desinfectar las estancias entre servicio y servicio usa un virucida autorizado por el Ministerio de Sanidad. A pesar de las restricciones, tiene que luchar con el ansia de los clientes por coger mesa. Tiene reservado ya todo el fin de semana, sobre todo a la hora de comer. «Y es que la terraza da para lo que da de 8 de la mañana a 8 de la tarde», dice. Dispone de menú del día y también prepara muchos platos para llevar, sobre todo tortillas y raxo. Samuel está deseando recuperar la normalidad. Seguro que su manera de trabajar le hará ganar más clientes. De momento rescata paulatinamente a los empleados.

Los esenciales quioscos

Han formado parte de los establecimientos esenciales, y aunque una parte de su clientela les abandonó durante la cuarentena, poco a poco empiezan a recuperarse. Los quioscos, como el de O Cruceiro de Canido, han seguido haciendo llegar La Voz de Galicia y el resto de publicaciones a sus clientes día a día. José Gándara, su propietario, nos dice que hasta sus hijos le preguntaban si alguna vez había pasado algo parecido a esto viendo su cara de preocupación. Pero José no pierde la sonrisa a pesar de que los ingresos se han reducido. Lo que más nota es el hecho de que el colegio Cruceiro de Canido siga cerrado y que fiestas como Os Maios se cancelasen y las que todavía nos se han celebrado, como las Meninas, estén en duda. Esta semana la hostelería ha vuelto y algo más ha animado la zona, pero, aun así, hará falta trabajar duro para resistir este revés tras casi 25 años al frente del establecimiento más pequeño de la popular plaza de Canido.

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