Juan López Orjales: «Armas va a quedar muy bonita, con espacio para grandes manifestaciones»

Este empresario jubilado regentó la última cafetería que hubo en la plaza y cerró hace 20 años


Ferrol / La Voz

Regresó el pasado verano de Fuerteventura, donde residió los últimos veinte años y donde sigue asentada su familia, porque sus hijos ya se consideran canarios, y al llegar a Ferrol se encontró con la plaza de Armas en obras. Juan López Orjales (Cerdido, 1941) regentó el último café que estuvo abierto en ese céntrico espacio de la ciudad, el Toscana, situado en uno de los bajos de la plaza -hacía esquina con la calle de la Tierra- y que vendió a un constructor local cuando se comenzó a hablar de la reforma.

A su modo de ver, y cuando las obras enfilan ya la recta final, «la plaza va a quedar muy bonita, con espacio para grandes manifestaciones», apunta, en alusión a las multitudinarias protestas laborales, los conciertos y las procesiones de Semana Santa, que en su anterior etapa en Ferrol tenían Armas como punto de referencia.

No obstante, considera que podría ser más operativa si se hubiese aprovechado la intervención para construir un nuevo aparcamiento subterráneo.

Este empresario, que se dedicó principalmente a la hostelería, pero en Canarias también se mueve en el sector de la construcción, fue muy activo siempre y lo sigue siendo. De hecho, ahora, cuando presume de estar a punto de cumplir los ochenta años, realiza constantes viajes en bicicleta eléctrica, aunque asegura que suele utilizar más los pedales. Entre sus desplazamientos más recientes con este medio de transporte destaca el que realizó hace poco a Finisterre y también a Ribadeo, con ida en tren y regreso en bici.

Durante su etapa activa como hostelero en Ferrol, además del café Toscana de la plaza de Armas, que contaba con terraza exterior, también regentó otra cafetería en la calle Real, Montana, y la jamonería Chancho, también en el centro, que tuvo abierta durante 26 años.

Juan López Orjales recuerda que su primer negocio fue otra cafetería, Dorna, que estaba situada en la calle Dolores, «enfrente de Simago», edificio en el que en la actualidad está El Corte Inglés.

Pero en 1998 vendió todo, tomó los bártulos y se fue con su familia buscando el calor de Canarias, donde ya tenía algunos negocios. «En esa época, Fuerteventura estaba en un momento muy alto, el dinero corría por las calles y donde había dinero allí corría yo», manifiesta. Y de hecho fue así, porque vivió veinte años fuera de España. Con 16 se marchó para Alemania y también estuvo trabajando en Suiza y Estados Unidos.

Su reciente regreso a Ferrol, donde sigue manteniendo su vivienda, obedece a que dice sentirse «muy gallego y muy galleguista, y esta tierra me gusta mucho». No obstante, visita Canarias con relativa frecuencia, «donde mis hijos están muy bien situados y también tengo a mis nietos, y el viaje me sale por veinte euros».

Sobre la situación actual de Ferrol, Juan López Orjales asegura que no es muy diferente a la de otras ciudades de España. «Hay mucha industria, pero poco trabajo y los jóvenes tienen que marcharse», apunta y pone de ejemplo el tema de los astilleros y el sector naval en general.

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