«Al campus le debo muchos años felices y alguna que otra lágrima»

Araceli Torres abandona en pocos días el Vicerrectorado de Ferrol y en este 2020 también dirá adiós a las aulas tras 44 años de docencia


ferrol / la voz

Araceli Torres Miño (Ferrol, 1951) camina por la vida con una sonrisa. Y así, con esa misma apacible serenidad, se prepara estos días para abandonar el timón de la Vicerrectoría del Campus de Ferrol y Responsabilidad Social de la UDC, a cuyo frente estuvo durante los últimos ocho años. Pero esa no será la única despedida que la profesora deberá afrontar en este 2020, ya que en pocos meses a Torres le llegará la jubilación y, con ella, el adiós a casi 44 años dando clases de Matemáticas en las Politécnicas de Esteiro y Serantes.

-El 14 de enero cederá el testigo como vicerrectora a la profesora Chus Movilla. ¿Qué siente ante este «traspaso de poderes»?

-Lo vivo como el final de una etapa. Me marcho relativamente satisfecha, porque creo que en estos ocho años el campus ha dado pasos importantes, y también estoy contenta por dejar paso a otras personas. Estos cargos no se pueden eternizar; siempre es bueno que haya renovación.

-¿Qué consejo le daría a su sucesora?

-No me gusta dar consejos y la verdad es que Chus Movilla tampoco los necesita, porque tiene una gran experiencia tanto en la docencia como en la investigación y en la gestión. Es una persona muy válida y estoy segura de que lo va a hacer muy bien.

-¿Qué logros destacaría de todos los cosechados en estos ocho años?

-Se han conseguido muchas cosas y algunas muy pioneras, como la puesta en marcha del Campus Industrial de Ferrol, que fue el primer campus de especialización que surgió en Galicia, o la creación en la ciudad de la primera residencia universitaria pública de la UDC, que también fue un hito importante. Eso nos llevó a incrementar el número de titulaciones y también el número de alumnos. Según las estadísticas que manejamos, desde el curso 2015-2016 la cifra de estudiantes de grado y posgrado ha crecido un 10%, lo que supone toda una victoria, sobre todo si se tiene en cuenta las dificultades que tienen las universidades para captar jóvenes y el descenso poblacional que sufre Galicia, y de forma particular, Ferrolterra. Además, ya está en marcha el proyecto de ampliación del campus, que nos permitirá crecer con un nuevo centro de investigación en la avenida de Esteiro.

-¿Se marcha con alguna espinita clavada, algún asunto pendiente de resolver?

-Mi espinita es la eliminación del grado de Humanidades, porque, aunque ahora se dice que estas disciplinas se deben introducir de manera transversal en todas las carreras -algo que por otra parte me parece bien-, yo creo que las Humanidades se merecen un título propio. El futuro de la facultad no corre peligro, porque cuenta con los nuevos grados de Moda y Documentación y próximamente se implantará también Relaciones Internacionales, pero a mí personalmente me gustaría que se siguiese impartiendo un título eminentemente humanístico.

-¿Cuál cree que debe ser el principal reto del campus para los próximo años?

-El principal objetivo es que nuestro campus se convierta en un referente en el campo de las ingenierías para todo el noroeste español, pero sin olvidarnos de potenciar también los grados de otros ámbitos que tenemos en Ferrol. Además, habría que hacer un esfuerzo por intentar atraer a más estudiantes, algo que por otra parte también contribuiría a fijar población en la ciudad.

-Este será su último curso como profesora. ¿Cómo le gustaría que le recordasen sus alumnos?

-Como alguien que aportó algo positivo a sus vidas. Eso sería lo más gratificante.

-¿Qué le debe al campus?

-Al campus le debo muchos años felices y el haber conocido y trabajado con gente magnífica y muy valiosa. También le debo alguna que otra lágrima, porque no todo fue un camino de rosas, pero en el balance final pesaron más las alegrías que las penas.

-¿Qué hará cuándo se retire?

-No me lo planteo, pero como yo soy una de esas personas que no pueden estarse quietas, lo que es seguro es que no voy a quedarme en casa de brazos cruzados.

EN CLAVE PERSONAL

-¿Su rincón preferido de Ferrol?

-Las vistas del Arsenal desde los jardines de Herrera. Me encanta el paisaje industrial.

-¿Un lugar para disfrutar de una caña con los amigos?

-Una terraza que mire al mar de A Frouxeira, en Valdoviño.

-¿Un libro para inaugurar el año con una buena lectura?

-«París no se acaba nunca», de Enrique Vila-Matas. Es el último que he leído y me gustó mucho.

-¿La mejor playa para darse un chapuzón está en...?

-Me gustan todas las de Ferrol, pero mi playa de siempre es A Frouxeira. Llevo toda la vida veraneando allí.

-¿Un viaje por hacer?

-No tengo un destino soñado, sino que cuando viajo lo hago por algún motivo especial, para reencontrarme con amigos o familia. El próximo será a Santo Domingo.

-¿Su mejor virtud?

-La gente dice que tengo buen carácter y que soy abierta.

-¿Algún defecto?

-Sí,claro que tengo defectos: la terquedad.

-¿Una canción?

-Cualquiera de Sabina.

-¿Su mayor tesoro?

-Mi familia.

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