El okupa fallecido vivía en el edificio que Albantur no entregó a sus dueños

Los afectados por la quiebra de la promotora llevan 15 años reclamando sus viviendas


Ferrol

El cadáver descubierto el sábado por la noche en el barrio de Canido resultó ser de un ciudadano de Bulgaria cuya identidad responde a las iniciales I.D.D., que vivía de okupa en un bajo de la calle Pérez Parallé. Su cuerpo se encontraba en un avanzado estado de descomposición, por lo que se cree que la muerte le sobrevino hace varias semanas y que fue debida a causas naturales, ya que al lado de la cama había varias cajas de medicamentos.

El hombre llevaba un tiempo viviendo en Ferrol y su cuerpo sin vida fue descubierto por otro okupa que pretendía pasar la noche allí.

El hallazgo se produjo en uno de los bajos del bloque de 32 viviendas levantadas por Albantur hace casi veinte años y sobre las que hay un litigio abierto con la promotora, que no las entregó a sus destinatarios.

Las afectadas son varias familias que habían firmado contratos de permuta con Albantur, por los que entregaron las parcelas en las que se construyeron los tres edificios, a cambio de las correspondientes viviendas y bajos. Cuando la obra estuvo terminada, la promotora utilizó como excusa la falta de la cédula de habitabilidad para no hacer entrega de las viviendas, momento en el que los afectados descubrieron que la empresa había entrado en concurso de acreedores y que parte de la promoción había sido absorbida por el Sareb.

Cuatro de las siete familias afectadas iniciaron entonces una batalla que ya dura más de 15 años para tratar de recuperar lo que les corresponde. En la actualidad están a la espera de que se les conceda la justicia gratuita para demandar a Albantur, porque, según indican, no tienen dinero para un proceso que puede resultar costoso, ya que se quedaron sin propiedades y sin las viviendas que les correspondían.

Aprovechando la situación de abandono en la que quedaron estos edificios, las viviendas fueron desvalijadas. Los afectados trataron de impedirlo, montando guardia en la calle por las noches, pero no lo consiguieron. En cuanto a los bajos, se siguen preocupando de tapiarlos de vez en cuando, como hicieron con uno de ellos hace solo unos días, pero al que ya no tocan es al que servía de cobijo al okupa fallecido y a otros, que ayer, tras el levantamiento del cadáver, seguía abierto. «Esa pobre gente también necesita un lugar en el que cobijarse, porque hace mucho frío», comentaba ayer una de las afectadas por Albantur.

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