La radiografía que abrió una puerta y el colegio que se mudará

Casi dos centenares de ferrolanos lograron ser dispensados de formar parte de una mesa electoral


Ferrol

La jornada electoral del domingo discurrió sin incidencias en Ferrol, aunque no exenta de anécdotas. Todos los colegios abrieron con normalidad a las nueve de la mañana, aunque en el Torrente Ballester llegó precedida de un amplio despliegue de seguridad. A las ocho de la mañana llegaban los miembros de la mesa electoral. Y una vez allí, comprobaron que faltaba el sobre con la documentación necesaria para su constitución. No se tardó mucho en averiguar que los papeles se encontraban en un cuarto contiguo a la zona de votación, pero bajo llave. Y tras la correspondiente alerta a la junta electoral de zona, se montó un amplio despliegue: agentes de la Policía Local, otros de la Policía Nacional, y hasta algunos no uniformados. También los bomberos con uno de sus vehículos. Pero finalmente fue uno de los responsables municipales de seguridad el que con una radiografía logró abrir la puerta y poner fin a la crisis.

Hubo una protesta a la junta lectoral llegada desde el colegio de Ponzos. Allí uno de los presentes denunció la ausencia de bolígrafo para cubrir la hoja de los candidatos al Senado.

También se repitieron las quejas por los problemas de accesibilidad del colegio electoral del local de UGT, donde en anteriores comicios se registró la caída de una votante en las escaleras. Para llegar al ascensor había que entrar por CC.OO. y dar un amplio rodeo. Pero además, el elevador solo funcionaba adecuadamente para subir. Para descender, era necesario que alguien llamase al ascensor desde abajo. Este colegio acumula distintas incidencias en las últimas citas. Y por ello, ya hace meses se contemplaba la posibilidad de cambiarlo de ubicación y alojar sus mesas en CC.OO. Sin embargo, ahora la opción que se estudia y que tiene más posibilidades es la de trasladar tanto la mesa de UGT como la de Comisiones a la Casa da Xuventude, en la calle Almendra.

Fueron también numerosas las quejas de personas a las que les ha tocado repetir como miembros de mesa, como les ocurrió a varias personas en el Cruceiro de Canido, en el Tirso de Molina y en otros puntos del municipio. El sorteo determinó la convocatoria de 810 ferrolanos, pero de ellos 180, casi una cuarta parte, quedaron dispensados del cometido tras ser admitidas sus reclamaciones. Así que el Concello tuvo que seleccionar prácticamente dos centenares de integrantes más para suplirlos.

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