Los vecinos de Ferrol pagan un recibo del IBI cien euros más caro que hace trece años

El Concello ha ingresado ya más de ocho de los dieciséis millones previstos este ejercicio


Ferrol

Buena parte de los propietarios ferrolanos ya han tenido que hacer frente al mayor desembolso que le exige cada año el calendario fiscal municipal. El Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI) ya está aquí. Y con él, el Concello aguarda ingresar en sus arcas este ejercicio más de dieciséis millones de euros, la cuantía a la que asciende el padrón. Con más de 54.000 recibos emitidos, el promedio sale a 298 euros cada uno, un dato que se ha ido incrementando paulatinamente a lo largo de los últimos años. Y si en 2006 el recibo medio se situaba en 193 euros, hoy es cien euros más caro.

La llegada del nuevo gobierno no ha supuesto cambio alguno en el tributo, que ayer acabaron de pagar una parte importante de los contribuyentes. En Ferrol existen tres modalidades de pago en período voluntario: no domiciliado -del 5 de julio al 7 de octubre-, domiciliado en un pago -el 7 de octubre- y fraccionado en dos pagos: el primero el 5 de julio y el segundo, el 5 de noviembre. A quienes no se acojan a alguna de esas tres opciones, el Concello les reclama el pago por la vía ejecutiva, y se les aplica un recargo. De los 16,1 millones que el Ayuntamiento tiene derecho a cobrar, la previsión de pago en período voluntario es de trece. Y a estas alturas del calendario, se han pagado ya más de ocho millones, según los datos facilitados por el gobierno local.

En Ferrol existen unos 33.000 propietarios que tributan por el IBI. El impuesto se mantiene inalterable desde el año 2016, cuando se produjeron los últimos cambios. En el mandato anterior se introdujeron dos modificaciones: el fraccionamiento de oficio y el adelanto del cobro, para garantizar recursos municipales suficientes a mediados de ejercicio y poder hacer frente a gastos como la paga extra de los funcionarios, ya que ese año el gobierno local tuvo que acudir a un crédito para obtener liquidez.

El tipo de gravamen que se aplica es desde ese año del 0,63 % para bienes inmuebles de naturaleza urbana, mientras que para los de naturaleza rústica el coeficiente es del 0,60 %. El ejecutivo que entonces dirigía Jorge Suárez rechazó en 2017 la rebaja del 5 % en el recibo que pedía el grupo municipal popular, que proponía una rebaja del tipo general hasta el 0,60, y que Ferrol en Común rechazó bajo el argumento de que los ferrolanos sufrían una presión fiscal inferior a otras ciudades como A Coruña o Santiago.

A la altura de grandes ciudades gallegas como A Coruña o Vigo

Pese a las evidentes diferencias con las grandes ciudades gallegas, la presión fiscal del IBI en Ferrol es prácticamente idéntica a la de los habitantes de A Coruña. Si aquí el impuesto aportará en este ejercicio a las arcas locales 244,3 euros por vecino, en la urbe coruñesa es solo de un euro y medio más: 245,8. Es la más alta de Galicia, pero no se queda muy lejos de lo que paga el madrileño medio: 255. Y hace dos años, el recibo medio de Ferrol era ya similar al de Vigo.

Si para los ferrolanos este impuesto es importante, no lo es menos para la administración local, que tiene en el IBI su principal fuente de ingresos. La aportación de este tributo supone una parte determinante de su presupuesto de ingresos, y llegó a alcanzar un tercio del total en determinados ejercicios.

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