Ferrol atesora más de 60 esculturas especiales

Algunas son rarezas como la dedicada al hígado, otras están muy cotizadas como la de Leiro en Esteiro


Ferrol

Ferrol tiene más de 60 esculturas destacadas en calles y zonas rurales. Y eso sin contar las piezas que forman parte de la colección de arte urbano de las Meninas de Canido. Muchas pasan desapercibidas incluso para los vecinos que viven a unos metros o que pasean a menudo por la zona. La dedicada al Marqués de Amboage fue toda una inversión y acontecimiento cultural para la época: la junta de la Real Academia la aprobó el 13 de noviembre de 1893 e incluso informaron diarios madrileños de la época. El libro La escultura pública en Ferrol de Javier González Rodríguez cuenta que se dedicaron 30.000 pesetas y hasta se realizaron obras en la plaza de Amboage, donde se colocó el 20 de diciembre de 1895, tras un largo concurso en el que participaron varios artistas y que ganó Duque.

Hay once bustos especiales en vías y parques, como el dedicado al marino Casto Méndez Núñez, al que en 1867 se le consideró el «más ilustre ciudadano de Ferrol» y poco después se le dedicó un busto que sufrió hasta tres traslados en la ciudad: se levantó en 1893 en la plaza del Callao, fue trasladado a principios del siglo XX al Cantón de Molíns, y regresó al Callao el año 1995, aunque sin su pedestal original. Es una obra que se hizo a partir de otra de madera que el escultor santiagués Juan Sanmartín regaló a la Marina. Otras esculturas viajeras son el Júpiter y Marte que están en las inmediaciones del Parador, pero que hace años estuvieron en el Cantón. Y un buen número que están en el Museo Naval.

Un Leiro y un Cochorro

El cambadés Francisco Leiro forma parte de la Galería de arte Marlborough, por eso vive gran parte del año en Nueva York, cerca de una entidad que representa a los creadores más cotizados de todo el mundo. Sin embargo, hace tres décadas los gestores culturales locales le encargaron una pieza para la plaza de San Amaro: un guerrero esculpido en granito negro de las canteras de Moraña. En el instituto de Caranza se encuentra un Cochorro, es decir, una obra de Luis Fernández González, un autor que firma con este nombre y que creó una pieza en mármol rosáceo.

Hay muchas más curiosidades, como la dedicada al hígado justo en la entrada al colegio de A Laxe en Valón en honor a Xaime Quintanilla. Aunque algunas voces la han censurado por su simpleza: «Peca de decoro artístico por lo desagradable de la representación», aseguraba Javier González Rodríguez en una publicación que recopila la historia de muchas de las piezas con imágenes captadas por el fotógrafo Vari Caramés.

Algunos de los nueve monolitos conmemorativos están en lugares discretos, como el del hospital Naval o los que recuerdan a los militares más valerosos, o el conocido como Victoria en la plaza de Galicia, casi ante el Jofre y que se inauguró en 1949 para los Caídos en la Guerra de África. Los aviadores ferrolanos tienen sus estatuas: Ramón Franco (en el Cantón y en su casa natal); en Prioriño está el monolito dedicado a los aviadores caídos en combate e Iglesias Brage, que en 1929 se hizo famoso por un vuelo histórico. Sus restos reposan en el cementerio de Catabois, pero en el parque Reina Sofía se encuentra una pieza en su memoria, junto a muchas otras.

Conoce nuestra newsletter con toda la actualidad de Ferrol

Hemos creado para ti una selección de noticias de la ciudad y su área metropolitana para que las recibas en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
6 votos
Comentarios

Ferrol atesora más de 60 esculturas especiales