El Ayuntamiento de Ferrol dirá adiós a las buhardillas y a los pináculos

La rehabilitación de la cubierta y de las fachadas cambiará la estética del palacio municipal


Ferrol

Adiós al castillo de los Pirulitos, como lo definía Torrente Ballester. El Ayuntamiento de Ferrol perderá los pináculos que definen su skyline en torno a la torre del reloj. Y también las buhardillas que jalonan la cubierta de las alas laterales. Son solo dos de los cambios que aguardan al palacio municipal, que próximamente se someterá a un profundo proyecto de rehabilitación que renovará la cubierta y las fachadas del edificio del Concello. Es una de las actuaciones que se financiarán con los fondos adicionales del Plan Único de la Diputación, el POS+2019. Y con una inversión de 656.190 euros -de los que 444.622 los asumirá el organismo provincial, un 68 % del total, y los 219.567 restantes, la administración local- promete renovar aún más la imagen del corazón de la ciudad.

Con el objetivo de mejorar las condiciones estéticas, de salubridad y seguridad del edificio, la intervención, para la que se fijan tres meses de duración como máximo, incluye la modificación del volumen de la cubierta. Las 19 buhardillas existentes -con frente a la plaza de Armas, a excepción de cinco que dan a la calle María, que daban luz y ventilación a antiguas viviendas- dejarán paso a ventanas giratorias tipo velux. La cubierta cambiará de acabado, eliminando la teja y sustituyéndola por zinc, previa demolición de la cobertura de las placas de fibrocemento con amianto existentes. Y se instalará además una azotea transitable.

La decisión de suprimir los pináculos que quedan en la torre del reloj obedece a motivos de seguridad, ante la posible caída de los mismos. Y el proyecto recoge además que el propio arquitecto municipal que diseñó el edificio, Nemesio López, ya contempló en su día esta solución de cubierta en el anteproyecto. No será la primera vez que se modifica la fisonomía de un inmueble construido en 1953. El Concello fue objeto de diferentes intervenciones en los años ochenta y noventa para atajar principalmente patologías como humedades. Y entonces ya se retiraron algunos de los pináculos y la balaustrada original.

Deterioro en el acabado

Ahora se persigue poner fin también a problemas que amenazan a la casa consistorial. Aunque se considera que el estado general del edificio es bueno. Se estima que la estructura de la cubierta no está dañada, salvo la oxidación puntual de armaduras de las semiviguetas del forjado en el acceso a ella. Pero se advierte un deterioro más importante en el acabado, por problemas de estanqueidad. Fueron los mismos que motivaron que sobre las diferentes estructuras se colocasen planchas de fibrocemento con teja curva sobre las que nace la vegetación, y que ocasiona los problemas actuales. Además, la pintura de las fachadas se encuentra desgastada y se estima necesaria su renovación.

La intervención incluirá la demolición de otros materiales como la fábrica de ladrillo, las carpinterías de madera, el pavimento de baldosa, los lucernarios, y de las cornisas, ornamentos y pináculos, que se realizará a mano.

La intervención costará 656.000 euros y tiene un plazo de ejecución de tres meses

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