Un pedido que llega en un momento clave en Ferrolterra

B. Couce FERROL / LA VOZ

FERROL CIUDAD

CESAR TOIMIL

El despegue del negocio de las renovables contrasta con la creciente preocupación por la paralización de la térmica de As Pontes

14 ago 2019 . Actualizado a las 05:00 h.

Una de cal y otra de arena de la industria energética a la comarca ferrolana. Mientras la preocupación va en aumento por la paralización de la central de Endesa en As Pontes -debido a que, por el alto coste de los derechos de emisión de CO2, las térmicas de carbón se han visto fuera del mercado-, las renovables marinas soplan a favor de Ferrolterra. Y lo hacen, precisamente en un momento en el que la carga de trabajo en la antigua Bazán está próxima a empezar a descender, ya que con la botadura del segundo buque de aprovisionamiento en combate que se construye en la ría para la Armada de Australia se iniciará el declive de la ocupación de muchos gremios.

Las compañías auxiliares son las que padecerán en primer término que se vaya agotando el programa. Pero, al mismo tiempo, son también los trabajadores de las subcontratas los que se encargan mayoritariamente de acometer las pedidos de eólica marina que obtienen Navantia y Windar Renovables. La obra de Iberdrola para el parque de Saint Brieuc será, por tanto, un balón de oxígeno para las firmas auxiliares, que podrán ver compensada parcialmente en Fene la caída en la ocupación que padecerán en Ferrol.

No obstante, aunque ya había grandes expectativas de que finalmente Navantia y Windar Renovables lograsen nuevos encargos en el mercado de la eólica marina, los representantes tanto de las plantillas directa como auxiliar de la empresa pública han venido reiterando en los últimos meses su petición de que el Ministerio de Defensa encargue un nuevo buque logístico a la antigua Bazán. Buscan así paliar el descenso en la ocupación que se producirá hasta el arranque de las fragatas F-110, a principios del 2022.