Todos los escenarios de tiro en 63 metros de hormigón armado

Un programa da vida a la línea de blancos con tantas situaciones como plantee el instructor de la unidad


FERROL / LA VOZ

Apenas unos metros separan la emblemática Fontelonga, la última de las antiguas Portas de Mar de Ferrol, de la nueva galería de tiro del Tercio del Norte. Tras las piedras del viejo recinto amurallado que defendía la ciudad, un perfecto rectángulo de hormigón armado blinda el espacio de entrenamiento. Flamante. Pasado y futuro separados por solo un par de pasos.

La Armada recepcionó las obras en el mes de diciembre. Es, por tanto, una de las galerías de tiro más modernas del país. Desde el suelo hasta el techo. Cada elemento tiene una función, sobre la que prima la seguridad de los usuarios. El solado antirebote y antideslizante atrapa también el polvo y cualquier otro resto, como pólvora residual, para evitar efectos nocivos en la salud. Un potente sistema de ventilación no deja rastro de los gases tóxicos originados por los disparos. Y las paredes y techos están revestidos con planchas de caucho onduladas que absorberían cualquier proyectil nada afortunado.

Esos elementos de seguridad envuelven la perla de las instalaciones: un sistema complejo especialmente diseñado para efectuar ejercicios de adiestramiento de nivel avanzado. No apto para novatos.

¿Amigo o enemigo?

Al acceder a la galería, de 63 metros de largo y cuatro de alto, una pequeña dependencia sirve de sala de espera para los tiradores. A la derecha, la sala de control, desde donde se configura cualquier tipo de escenario que plantee el instructor de la unidad en adiestramiento. Y tras el cristal, una distancia máxima de 50 metros desde las mamparas de tiro hasta los objetivos. Al fondo, cinco blancos abatibles con dos posiciones -visto y oculto- anclados al suelo, y cinco blancos giratorios con tres posiciones -amigo, neutro y enemigo- suspendidos del techo. Todo listo para la prueba. El software reproduce incontables posibilidades. Desde actuar sobre todos los blancos a la vez, hasta programar acciones para cada uno de ellos de forma independiente, generando secuencias específicas para cada puesto de tiro. Para más realismo, luces LED y un equipo de sonido crean el ambiente deseado.

Sin balas perdidas

Unas cortinas de látex se encargan de frenar las balas en la zona de blancos. Su vida útil llega a los 100.000 disparos. Al traspasarlas, arena de sílice apilada engulle los proyectiles. Cierra así el ciclo de seguridad desde que se aprieta el gatillo, bien de un fusil -hasta calibre 5,56- o de una pistola 9 milímetros, porque un sistema de detección acústica (Lomah) y otro mecánico por vibración facilitan que los tiradores no tengan que acercarse a la línea de blancos para comprobar la precisión de sus tiros.

El coste

La nueva infraestructura supuso un desembolso de 626.000 euros, incluidos los equipos. Pueden hacer uso de las instalaciones otros cuerpos de Ferrol ajenos al Tercio que lo soliciten, como Policía Local, Nacional o Guardia Civil.

Ya a pleno rendimiento, la galería tiene actividad diaria. Por allí han de pasar, obligatoriamente, al menos una vez al año, los militares de la Armada, que ahora ya no se ven obligados a acudir al campo de tiro de Parga (Lugo), lo que favorece la coordinación de entrenamientos en grupos reducidos y el ahorro en combustible para el transporte.

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