La píllara se aferra a la incubadora

Dos huevos que fueron salvados de una zona afectada por las mareas vivas de Corrubedo son los primeros de Galicia cuyas crías han nacido este año en cautividad


ribeira / la voz

Conseguir que los polluelos de píllara logren crecer y emprender el vuelo es cada vez una tarea más difícil, puesto que esta especie protegida tiene que enfrentarse a varios peligros, empezando por el ser humano y terminando por las adversas condiciones meteorológicas. Sin embargo, en el Centro de Recuperación de Fauna Salvaje (CRFS) de Santa Cruz, situado en el municipio coruñés de Oleiros, han logrado sacar adelante varias crías después de su paso por la incubadora. La primavera pasada fueron cuatro huevos recogidos en la zona de Ferrol los que eclosionaron allí, y este 2019 lo acaban de hacer dos más procedentes de Corrubedo, convirtiéndose en los primeros pollos de Galicia que nacen este año en cautividad, y en los únicos de la comarca que lo han hecho a través de este sistema.

Este nido se encontraba en una franja de arena de la duna ribeirense que podía verse afectada por las mareas vivas, por lo que se decidió recogerlo y trasladarlo a Oleiros, donde los huevos estuvieron algo más de 23 días «nunha pequena caixa de plástico, cun ventilador que bota aire quente a uns 37 grados, e onde tamén hai unha humidade constante», apuntó Javier Balado, veterinario del CRFS.

El especialista explicó que los dos polluelos deberán permanecer ahora otras tres semanas en estas instalaciones, porque el objetivo es poder liberarlos cuando ya sepan volar y puedan alimentarse por ellos mismos.

Insectos

Las crías de píllara suelen comer pulgas de agua, así como pequeños insectos y larvas, una situación que obliga al personal del CRFS a desplazarse a distintos arenales para coger estos animales y poder dárselos a los nuevos polluelos.

«Poden estar todo o día comendo, o que facemos é metelos nun habitáculo no que teñen a comida esparexida para que poidan alimentarse cando queiran», afirmó Balado, que explicó que ahora mismo tienen en la incubadora otros tres huevos.

El robo de un nido obligó a instalar cámaras de vigilancia en la playa de Coroso

La ciclogénesis Miguel que ayer pasó por la comarca podría haber afectado gravemente a la población de píllara, ya que aunque este año ya nacieron varias crías en la zona de Río Sieira, Corrubedo, Coroso, A Corna y Xuño, parece que solo en este último punto han logrado salir adelante. El tiempo cambiante, con varios días de calor seguidos de otros de lluvias, ha provocado la muerte de estos polluelos, a lo que se suman los distintos atentados que han sufrido varios nidos. Según explicó María Vidal, investigadora del grupo de Biodiversidad Animal de la Universidade de Santiago, en la playa de Coroso los agentes del Seprona han tenido que instalar cámaras de vigilancia después de que una persona robara un nido y lo intentara con otro.

«En el 2018 nacieron en Barbanza 29 pollos de los 52 que hubo en toda Galicia. Este año la cosa no va mal a nivel poblacional y estamos en los mismos niveles, pero estos siguen siendo demasiado bajos», explicó la experta en píllara.

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