Navantia Ferrol romperá una década de sequía de fragatas con las F-110

La primera unidad de la serie consumirá casi seis años, igual que sucedió con la F-105


Ferrol

En la década de los 2000, el astillero ferrolano marcó un hito al construir simultáneamente buques para tres Armadas diferentes: las de Noruega, España y Australia. En los dos primeros casos, eran fragatas. En enero del 2011, la antigua Bazán entregó a la Marina nórdica la quinta y última de las unidades, mientras que en octubre del 2012 puso a disposición del Ministerio de Defensa la más moderna de la flota militar española, la F-105 Cristóbal Colón. Ahora, con el acta de ejecución del programa de las F-110 ya firmado, Navantia Ferrol rompe siete años de sequía en este tipo de buques en sus instalaciones de la ría -una década si se toma en cuenta que la fabricación arrancará en 2022-, ya que en los últimos ejercicios la empresa pública ha guiado la fabricación de los destructores para la Armada de las antípodas en el astillero ASC de Adelaida.

El programa de las F-110 jubilará a la Cristóbal Colón como la fragata más moderna de la Armada española, aunque para que entre en servicio la primera unidad de la nueva serie será necesario que pasen aún varios años.

De hecho, desde ya y hasta principios del 2022 las tareas del programa se centrarán en todo el desarrollo del diseño y la fase de ingeniería de los buques, que habitualmente consume entre uno y dos ejercicios, aunque ese período es mayor cuando se trata de los primeros barcos de las series, puesto que son prototipos. Las previsiones preliminares que maneja la empresa pública son las de emplear cinco años y nueve meses en tener lista la primera F-110. No obstante, estas expectativas pueden ir variando una vez que arranquen oficialmente las tareas.

En cuanto a los plazos dilatados, el programa de las F-110 no es una excepción, como tampoco lo han sido los anteriores. Así ha sucedido con la construcción de las fragatas que han salido de las gradas de la factoría ferrolana. No obstante, sí es el encargo que más va a tardar en arrancar en los talleres.

La antigua Bazán firmó en el año 2000 el contrato de construcción de cinco fragatas que estaban basadas en las F-100 españolas. Con ellas, los astilleros públicos españoles superaron el hito de colocar el sistema de combate Aegis -de sello norteamericano- en una plataforma más pequeña de las que hasta entonces lo habían portado. No fue hasta dos años después de la rúbrica del pedido cuando se cortaron las primeras planchas de acero para la Fridtjof Nansen, que bautizaría la serie F-310. En abril del 2006 fue entregada a la Marina nórdica, mientras que la quinta y última, en enero del 2011.

Frente al sector civil, en el que los plazos de construcción son muy cortos, los de los programas militares habitualmente son más dilatados, a los que hay que sumar además los utilizados en el desarrollo previo de los diseños y características de los buques. Con mucha frecuencia, incluso se llega a variar diferentes veces de diseño, porque llegan a pasar casi dos décadas desde que empieza a ponerse encima de la mesa la necesidad de un nuevo barco hasta que pasa a integrarse en la flota.

La Cristóbal Colón

La F-105, pese a ser la última fragata de la serie, supone un caso especial, ya que contempló diversas innovaciones con respecto a las cuatro anteriores, y el inicio de su construcción no se llevó a cabo de forma acompasada con el resto, ya que fue autorizada tiempo después. En concreto, la firma del acta de ejecución se llevó a cabo en la primavera del 2016 y un año más tarde comenzaron los trabajos en los talleres.

Seis ejercicios después de la rúbrica del encargo, Navantia puso el buque a disposición de la Armada. Será un período similar al que tarde la compañía en culminar la que será la fragata española más moderna, si es que se cumplen las previsiones. Por el momento, ya se han iniciado en Ferrol los primeros trabajos de ingeniería, aunque preliminares.

Un paquete de programas tecnológicos que aún no han finalizado

Las F-110 serán las fragatas de mayor componente nacional de las fabricadas hasta el momento por los astilleros públicos españoles, superando el 60 % de sello propio. Para alcanzar este grado de desarrollo, Navantia e Indra impulsan conjuntamente programas tecnológicos, alguno de los cuales no tiene fecha de finalización hasta el 2020.

El diseño pactado entre la Armada y Navantia establece un buque con los más altos estándares en aspectos medioambientales y de confort del buque. Una de las mayores innovaciones deriva del espacio multimisión del barco, que le conferirá una gran versatilidad y le permitirá desarrollar operaciones de todo tipo.

Características

Las F-110 tendrán 145 metros de eslora (largo), 18 de manga (ancho) y capacidad para desplazar hasta 5.900 toneladas.

La fragata tendrá un gemelo digital, lo que mejorará aspectos de mantenimiento del propio buque y también de futuras actualizaciones.

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