Las fragatas F-102 y F-105 operan con la Marina Real británica

Finalizan las obras en el patrullero de altura Atalaya y el Cantabria arranca un ejercicio anfibio en Cádiz

Salida de la Cristóbal Colón desde Glasgow
Salida de la Cristóbal Colón desde Glasgow

Ferrol

Las fragatas con base en Ferrol Cristóbal Colón (F-105) y Almirante Juan de Borbón (F-102) salieron de Glasgow para comenzar el ejercicio Joint Warrior 191, coordinado por la Marina Real británica.

El adiestramiento multinacional se llevará a cabo hasta el 11 de abril y forma parte de un programa de ejercicios realizados por fuerzas terrestres, aéreas, buques de guerra y submarinos en aguas de Escocia.

Los dos buques españoles de la clase F-100 operarán ahora junto a unidades británicas, alemanas, francesas, belgas, danesas, estadounidenses, irlandesas, turcas, polacas y noruegas. El objetivo de las maniobras es «proporcionar escenarios con amenaza aérea, submarina y de superficie realistas, donde realizar adiestramientos colectivos avanzados que permitan trabajar en el futuro en agrupaciones multinacionales».

En Cádiz

Otra unidad con base en el Arsenal Militar, el buque logístico BAC Cantabria (A-15), salió también a la mar en el marco del ejercicio anfibio de la Armada GRUFLEX-19, en aguas de Cádiz.

El Cantabria zarpó de Ferrol el pasado 26 de marzo con rumbo a la base naval de Rota, desde donde se coordina el adiestramiento. Su cometido en las maniobras es proporcionar material y combustible a la Fuerza. De hecho, ya puso a prueba sus capacidades con un ejercicio de aprovisionamiento vertical con la 3ª Escuadrilla de Aeronaves.

El GRUFLEX-19 se desarrolla hasta el 5 de abril en aguas de la bahía de Huelva, en el campo de tiro de Médano del Loro, golfo de Cádiz, la citada base de Rota y el campo de adiestramiento de la Sierra del Retín.

Son más de 1.450 los efectivos movilizados de los tres Ejércitos, con tres barcos, doce aeronaves y 78 vehículos.

Según destaca la Armada, este ejercicio «sirve a las unidades para adiestrarse periódicamente en operaciones anfibias; para mantener la capacidad de proyección de una fuerza en tierra desde la mar; operaciones de ayuda humanitaria y respuesta en situaciones de crisis».

Una vez finalizadas las maniobras, en el tránsito de regreso a Ferrol, el Cantabria transportará material diverso desde la base naval de Rota hasta el Arsenal ferrolano, donde está previsto que regrese el día 8 de abril. Facilitará así el intercambio de material entre estas dos sedes de la Armada.

El Atalaya, en pruebas

El patrullero de altura Atalaya (P-74) encara al fin su vuelta a la actividad tras varios meses de obras en los astilleros locales de  Navantia.

Ayer fue sometido a unas pruebas para comprobar el estado de la planta propulsora y eléctrica, a fin de que se encuentre en óptimas condiciones para afrontar sus futuros compromisos.

Cuarto y último buque de la clase Serviola, la construcción del Atalaya se inició en diciembre de 1989 en la antigua Bazán de Ferrol y fue entregado a la Armada el 29 de junio de 1992.

Tiene base en la estación naval de A Graña y opera directamente a las órdenes del Jefe del Mando de Acción Marítima de Ferrol.

El P-74 presenta una eslora (largo) de 68 metros y una manga (ancho) de 10,33 metros. La dotación que le corresponde es de 48 personas.

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