El juez Vázquez Taín: «Un azote puntual a un niño no debería considerarse como un delito de maltrato»

El magistrado visita este miércoles la sede ferrolana de Afundación para participar en el ciclo de conferencias «Educación Siglo XXI»


Ferrol

¿Se puede hacer algo para que las nuevas generaciones tomen nota del pasado y no caigan en los mismos errores que cometieron sus padres? El juez José Antonio Vázquez Taín cree que «el ser humano es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra», pero, aún así, considera que es posible encontrar un «lenguaje emocional» para transmitir lo vivido de generación en generación y aprender así del pasado. De ello hablará este miércoles en la sede de Afundación en Ferrol (19.00 horas - entrada libre), donde impartirá la conferencia ¿Por qué no aprendemos de nuestras experiencias?, en el marco del ciclo Educación Siglo XXI.

 -Antes de meternos en el tema de su charla, y al hilo de la actualidad, ¿qué opinión le merece la reciente sentencia que condena a una madre por dar a su hijo dos bofetadas por no querer ducharse

-La sentencia es correcta en Derecho, porque el ordenamiento jurídico ha eliminado cualquier forma de corrección física de los padres hacia los hijos, algo que antes sí estaba contemplado. Lo que viene a decir ahora la doctrina es que cualquier corrección física debe interpretarse desde el Código Penal. Pienso que las consecuencias de penalizarlo todo son un poco exageradas, porque, por ejemplo en este caso concreto, lo que va a pasar es que una madre no va a poder ver a su hijo durante seis meses. Yo creo que las consecuencias son, quizá para un hecho puntual, un tanto excesivas. ¿Qué pretende el Estado? ¿Quiere educar el propio Estado a los hijos? ¿Pretende entrometerse en las familias? El legislador tendrá que pararse a reflexionar, tendría que dejar a los jueces algún margen para que, en determinados casos concretos, fuésemos nosotros los que pudiésemos decidir si ese alejamiento  es conveniente o no, porque si se aplica tal cual nos vamos a encontrar casos muy graves.

 -La sentencia condena a la madre a dos meses de trabajos a favor de la comunidad y a seis meses de alejamiento de su hijo. ¿Ve entonces excesiva la sentencia?

-Como ya dije antes, la sentencia es correcta porque se ajusta a Derecho. No hay que olvidar que los jueces nos limitamos a aplicar la ley. Y en este caso la sala decidió rebajar la sentencia a seis meses, porque el alejamiento mínimo es de un año. Lo que creo es que el legislador tendría que reflexionar sobre este tema y no debería regular como si los niños fuesen dioses, como viene demandando desde hace ya mucho tiempo el juez de menores de Granada, porque entonces nos vamos a encontrar con situaciones indeseables y es que los niños se van a imponer sobre los padres y no los padres sobre los niños.

-¿Qué condiciones cree usted entonces que se tienen que dar para que el castigo físico a un hijo se aborde desde el ámbito penal?

-Todos tenemos claro que la violencia física o el maltrato psicológico no es una forma de educar a los hijos, pero también hay que entender que en un momento dado de bloqueo del diálogo los padres pueden verse abocados a una situación que no tiene una salida fácil. Cuando el castigo físico es gratuito o no está justificado hay que aplicar el Código Penal, pero un azote o una pequeña bofetada puntual a un niño, en una situación de tensión, no debería considerarse como un delito de maltrato. Con penas de prisión y alejamiento mínimo de un año, me parece excesivo.

-En su conferencia usted va a hablar de la necesidad de encontrar un «lenguaje» para transmitir vivencias emocionales, de forma que los hijos no comentan los mismos errores que sus padres. ¿A qué tipo de lenguaje se refiere?

-A uno que nos permita transmitir a los hijos lo vivido, para que aprendan del pasado. Para lograr esto nos encontramos con un obstáculo y es que los jóvenes creen que sus vivencias no tienen nada que ver con las de sus padres, pero en realidad esto no es así. Ahora vivimos en la era digital, las herramientas han cambiado, pero los problemas siguen siendo los mismos. 

-¿Cómo cree entonces que habría que transmitir esto a los hijos?

-Pues a lo mejor más visualmente que de palabra. Explicar con ejemplos lo que hemos aprendido y, sobre todo, dar ejemplo. Si un adulto va a un restaurante y está todo el rato consultando el wasap, está claro que el hijo hará lo mismo. Y si al llegar a casa, no lo deja a la entrada, el hijo hará lo mismo y lo llevará consigo a todas partes. Muchos adultos también Al final somos tan simples y sencillos que nos entran mejor las cosas por los ojos que por los oídos.

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JORGE CASANOVA

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La madre de Pontevedra que deberá pasar alejada de su hijo seis meses por una sentencia judicial que la ha condenado también a dos meses de cárcel, probablemente no lo entiende. Su delito fue darle dos bofetadas a su hijo de 10 años porque este no quería ducharse, pero nada justifica esas bofetadas. No en el ordenamiento jurídico. Sin embargo y pese a que la propia sentencia comprende que este tipo de actitudes «a todo el mundo le consta que están prohibidas», los profesionales de la psicología infantil saben que todavía hay muchas familias que hacen suyas frases como que un cachete a tiempo puede evitar males mayores: «Como sociedad tenemos la obligación de proteger a los más vulnerables y estas situaciones de violencia no se pueden pasar por alto. No es cuestión de intensidad, es cuestión de tolerancia cero. Hay que proteger al menor», opina la psicóloga infantil Margarita Díaz-Alcázar, de Lugo.

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