Ferrol

La fragata noruega Helge Ingstad ha llegado al fin a puerto. No al que estaba previsto inicialmente, pero que sí permitirá afrontar con mayores garantías los trabajos finales de reflote los próximos días. Las condiciones meteorológicas adversas que se avecinan al punto del hundimiento del buque, construido en los astilleros de Navantia Ferrol, obligó a modificar sobre la marcha la maniobra de reflotamiento iniciada durante la madrugada del pasado martes.

La predicción de «grandes olas en el lugar del accidente hace que el plan de reflote original sea peligroso», informaba la Armada nórdica en un comunicado. El operativo trazado de inicio se centraba en levantar progresivamente la fragata desde el fondo del fiordo de Hjelte, al tiempo que se achicaba el agua del interior para, a continuación, acoplarla a una pontona sobre la que sería trasladada a la base militar de Haakonsvern, en Bergen. El plan alternativo, completado el jueves por la mañana con éxito, supuso el traslado del buque, abarloado a las dos barcos grúa Rambiz y Gulliver, todavía sin finalizar los trabajos de reflote, a la base marítima de Hanøytangen, a unas 15 millas náuticas al sureste del lugar del accidente ocurrido el 8 de noviembre del 2018 al chocar con un petrolero cuando regresaba de unas maniobras con la OTAN.

El transporte hasta el citado emplazamiento se preveía «muy lento» y podría tardar «unas 24 horas». Sin embargo la operación se desarrolló más rápido de lo esperado y la fragata entró a puerto tras 13 horas de navegación. Ahora las tareas de drenaje y elevación del buque continuarán según el plan original, esto es, finalizados los trabajos se trasladará, como estaba previsto, a la base militar de Haakonsvern -posiblemente el domingo- a fin de evaluar el estado de la fragata tras casi cuatro meses bajo las aguas nórdicas.

La barcaza sumergible Boa Barge 33 sobre la que se efectuará el traslado de regreso a Haakonsvern también se encuentra ya en las instalaciones del muelle en Hanøytangen.

Cámaras dentro del buque

La noche del miércoles, los buzos conectaron las últimas cuatro grandes cadenas de elevación y, a las pocas horas, el personal de la Armada ya pudo subir a bordo de la Helge Ingstad para iniciar el bombeo del agua. «Se trabaja tanto en la cubierta como dentro de la fragata; entre otras cosas, porque es necesario abrir puertas y mamparos dentro del barco para sacar suficiente agua», indica el departamento de Defensa, que recalca: «El personal está equipado con cámaras GoPro que deben documentar el proceso. El material debe ser entregado a la policía y a la Junta de Investigación de Accidentes».

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La previsión de mal tiempo altera el plan de reflote de la fragata noruega