La jura de bandera cae «como agua de mayo» en los hoteles de Ferrol

La ocupación roza el lleno con reservas de hasta tres noches para el acto del sábado


FERROL / LA VOZ

Todos coinciden en una apreciación: no es como antes. Sin embargo, los días de jura de bandera siguen siendo diferentes y con repercusión económica en Ferrol. La próxima es este sábado, a las 11.30 horas, en la escuela naval de A Graña. No obstante, aunque la fecha se hizo pública esta semana, los alumnos la conocen desde mucho antes y, por ello, los hoteles llevan alrededor de un mes y medio gestionando reservas. Y el cartel de completo, en la mayoría de los casos, está asegurado.

«A nosotros nos cae como agua de mayo. En las fechas en las que estamos, finales de enero, es lo mejor que puede ocurrir, porque apenas suele haber ocupación», comenta Daniel Castrillón, responsable del hotel Silva. En su caso, siempre deja alguna habitación para reservas de última hora, pero viernes y sábado tiene el lleno asegurado con habitaciones desde individuales hasta cuádruples. Mientras, en el América tiene una sensación semejante, con peticiones, la mayoría, para tres noches. «¡Claro que se agradece! Aunque después estaremos a velas venir», expresa Julio Piñón, que colocará alguna habitación triple para dar cobijo a más de sesenta visitantes. Eso sí, lamenta que ahora las juras sean cada seis meses, cuando antes recuerda muchas más. Por su parte, el hotel Real, adonde empezaron a llegar incluso el miércoles, es otro de los llenos. Asimismo, también situado en el casco histórico, El Suizo registrará un 100 % estos días.

Los hoteles para un poder adquisitivo medio-bajo son los más beneficiados, aunque los de más estrellas, como el Gran Hotel, también lo han nado. «No ha sido tan llamativo como en otras ocasiones, pero siempre son eventos en los que se mueve gente», dice Gonzalo Jiménez. En esta ocasión, juran bandera 278 marineros, pertenecientes tanto a la Antonio de Escaño como a la Esengra. Y conscientes del elevado número, los establecimientos tuvieron la oportunidad de subir algo los precios, algo habitual.

Por su parte, la hostelería también aguarda, aunque no con tanto entusiasmo, que llegue el sábado. Influye, entre otras zonas, en A Cabana, donde en sitios como La Cantina ya tienen un par de reservas. «Lo que esperamos es que acompañe un poco el tiempo, para que a los que pasen por aquí les apetezca más parar», dice Raquel, la encargada. En el Mesón A Cabana tienen alguna reserva, aunque creen que «hace años se notaba mucho más». «Depende de cómo esté el día, pero la mayoría no paran por aquí», consideran. El tiempo previsto por MeteoGalicia es nublado, con una probabilidad de lluvia durante la mañana de solo un 25 %.

En uno de los referentes de A Graña, Casa Trillo, apuntan que los alumnos de este curso están saliendo bastante por la zona y más de uno dijo que el sábado iría con la familia. «A ver si es verdad, porque después del evento suelen poner bastantes pinchos», señalan. Y desde el de Manuel, en A Malata, Manuel Fandiño apunta a que «se va a notar», sobre todo en un mes como este.

«Son jornadas fantásticas, de grandes recuerdos, para los alumnos y sus familias»

Durante más de una década, desde el año 2000 hasta el 2013, Fernando Díaz García, un ferrolano de 51 años, fue el encargado de las cafeterías de la Escuela de Especialidades de la Estación Naval de A Graña, la Esengra, donde guarda «grandes amigos». Sin embargo, ahora todo el movimiento militar lo vive desde fuera de la base, aunque sigue muy cerca. Fernando regenta A Dorna do Cuco, un pequeño mesón situado en A Cabana junto a otros establecimiento hosteleros. «Sé perfectamente cómo se sienten los alumnos los días de juras de bandera. Son jornadas fantásticas, de grandes recuerdos, tanto para los alumnos como para sus familias», resalta.

De momento no ha recibido ninguna reserva, pero estaría encantado -«¡claro, cómo no!», exclama- de que algún marinero lo visitara este sábado. Sobre todo, por los «gratos recuerdos» que le trae haber estado allí, donde estar al lado de la prestigiosa Escuela de Hostelería también hacía más valioso su trabajo.

Y es que Fernando no solo vivió las juras desde el otro lado, sino que él también pasó por la suya, como civil, en el Cuartel de Instrucción de Ferrol. «Viví muchas, pero la mía fue la que más sentí», cuenta. Sobre estas jornadas añade que también son de «mucha tensión primero y mucho relax después» para los merineros, pero que «lo bonito está por encima de todo».

Él, como otros hosteleros, tiene claro que los actos así repercuten en la economía de la ciudad, por lo que desearía que se repitiesen cada menos tiempo.

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