Desde Ferrol a A Coruña por carretera y autopista: un ahorro de tiempo demasiado caro

A pesar de que se tarda el doble y la tensión se multiplica, el peaje convierte a la vía convencional en la principal opción


FERROL / LA VOZ

La duda, cada vez que hay que ir o que uno quiere viajar desde Ferrol a A Coruña, es siempre la misma: ¿por autopista o por carretera? La primera opción, que a priori es la ideal, tiene en el coste del peaje, 4,75 euros, su único hándicap. Pero solo por eso, la otra alternativa, más lenta e insegura, se ha convertido en la más utilizada. Así lo ha comprobado esta semana La Voz, después de realizar en coche el trayecto de ida por las vías convencionales y el de vuelta por la AP-9, con la plaza de Galicia (Correos) como lugar de salida y llegada, y la rotonda de Cuatro Caminos como punto de retorno. ¿El tiempo? Prácticamente la mitad entre la ida (58 minutos) y la vuelta (35).

La salida hacia la avenida de As Pías es sencilla, pero una vez en el puente, los baches empiezan a entorpecer el viaje, así como los semáforos del núcleo de Fene. Al pasar ese punto, se añaden en Vilar do Colo los vehículos que aprovechan desde Ferrol el único tramo gratuito de la autopista. Ya van 13 minutos. Además, antes, en las curvas de Santa Ana, se ve justo encima la AP-9, una vista que se aprecia también en otros tramos. Como si fuera necesario ver ese lujo todo el rato, que diría alguno. A continuación, aparecen las curvas de Cabanas y Pontedeume, con constantes retenciones. Al llegar a la rotonda de la villa eumesa el cronómetro ya muestra 22 minutos.

A partir de ahí, rumbo a Miño, se añaden más vehículos de transporte -aunque no falta algún coche de alta gama-, así como más miedo de caer en un radar. Miño se alcanza a los 32 minutos y el puente del Pedrido, todo un símbolo, se pasa a los 35.

El menú, en el que los cambios de velocidad y rotondas son constantes, sigue con el tramo más industrial, a través de Bergondo y Oleiros. Y para acabar, cuando ya se sobrepasan los 50 minutos, están Perillo, el desvío a Santa Cristina y Santa Cruz, y finalmente, Alfonso Molina, donde se unen las dos realidades.

A la vuelta, sobre todo después de haber ido por carretera, todo parece más cómodo y recto. De hecho, hasta se podría decir que el viaje se convierte en una excursión con buenas vistas, sobre todo al llegar a la zona de Miño. Y eso que el kilometraje no cambia mucho, porque por aquí son sobre 47 kilómetros y a la idea fueron 55 -dependiendo de los puntos de referencia-. Sin embargo, solo han pasado 13 minutos y medio cuando uno atisba el puente del Pedrido.

A partir de ahí, aparecen los que también podrían considerarse peros de ir por la AP-9: los cuatro túneles que se van sucediendo, en los que la velocidad baja a 90 kilómetros por hora. Cuando van unos segundos menos de 20 minutos, llega la salida de Cabanas. A los 22, la barrera, el peaje de Vilar do Colo, en el que hay que dejarse 4,75 euros si uno viene de A Coruña. Después, queda pasar Fene y Narón, hasta alcanzar a los 33 minutos el puerto de Ferrol, cada vez a menos velocidad: 120, 100, 90 y, finalmente, 80. Y a lo citado hay que añadir el estado y mantenimiento de la vía, que muchas veces entorpece la conducción. En definitiva, un ahorro de tiempo que, de no ser tan caro, sería la alternativa que todos acabarían utilizando.

Lo que se pide en la oposición no se cumple al llegar al Gobierno

Los principales partidos políticos han pedido en diversas ocasiones la supresión del peaje. Eso sí, siempre lo han solicitado cuando estaban en la oposición y cambiaron de opinión al llegar al Gobierno. En febrero del año pasado lo hacía el PSOE -gobernaba el PP- mediante una pregunta escrita. Fomento le decía entonces que no porque «conllevaría unos elevados gastos económicos» al tener que resarcir a la concesionaria, con contrato en vigor.

Tras la moción de censura fue el PP quien preguntó: «¿Prevé el Gobierno, tal y como solicitó cuando estaba en la oposición, suprimir el peaje?», inquirió el diputado Miguel Lorenzo. «Fomento está abierto a estudiar la bonificación de peajes en las autopistas en colaboración con las comunidades autónomas», fue la escueta respuesta. Traducido: nada de supresión y si hay rebajas, que las pague la Xunta aunque la vía sea de Fomento.

El agravio del peaje: fronteras de pago entre A Coruña y Ferrol

E. Eiroa

La AP-9 grava los desplazamientos de medio millón de habitantes en la zona más rica de Galicia

La calle principal de lo que se dio en llamar, ya en los años 60, la Ciudad de las Rías, es de pago. La vía que vertebra el territorio con mayor PIB de Galicia, una franja de población continua en la que viven medio millón de habitantes solo se puede recorrer con agilidad pasando por las casetas del peaje.

Tres de los diez municipios más ricos de Galicia -A Coruña, Arteixo y Ferrol, por ese orden- se comunican entre sí por carretera pagando. Juntos suman más del 25 % del producto interior bruto gallego.

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