El barco que llegó con la crisis del naval en Ferrol y se marcha con un astillero en auge

El anterior Ejecutivo popular encargó el Furor y un gemelo para el sur en el 2014 ante la falta de obras en Navantia


Ferrol

Llevaba meses hablándose de la posibilidad de que se contratase un «barco gris» cuando, en mayo del 2014, en plena crisis de pedidos en el naval público, el Gobierno central lanzó un salvavidas a Navantia y anunció el encargo de sendos Buques de Acción Marítima (BAM) para los astilleros de Ferrol y San Fernando (Cádiz). Entonces, en la antigua Bazán estaba en construcción el flotel para la petrolera mexicana Pemex, pero la carga de trabajo conjunta aún sería insuficiente para garantizar ocupación para su plantilla.

El anuncio del encargo había sido desvelado por el presidente de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) al jefe del Ejecutivo autonómico, Alberto Núñez Feijoo, en un encuentro en Santiago. En los astilleros gallegos se esperaba un megabuque, y pese a que finalmente fue un barco de pequeño porte, la obra llegó como agua de mayo.

En un tiempo récord, solo siete meses después, se celebró la ceremonia del corte de chapa de las primeras planchas de acero para la construcción del navío. No fue casualidad que, en pleno debate sobre si el negocio de la eólica marina al que se había destinado la antigua Astano imposibilitaría la fabricación de barcos en esas mismas instalaciones, ese primer hito en el contrato se llevase a cabo en el astillero de Fene. No obstante, pronto se concentró el grueso de la construcción en la factoría ferrolana.

Ambos BAM fueron contratados entonces más por necesidad de ocupación de los astilleros públicos que por la necesidad imperiosa de la Armada de contar con otras dos unidades de este tipo -los primeros cuatro de la serie habían sido fabricados en la planta andaluza-, por lo que los plazos de ejecución que se plantearon fueron bastante dilatados. De hecho, desde el inicio de la fabricación han pasado cuatro años, y será el lunes, día 21, en un acto que estará presidido por la ministra de Defensa, Margarita Robles, cuando sea entregado oficialmente a la Armada española.

Las circunstancias en las que echó a andar la obra de fabricación del Furor y en las que pasa a integrarse en la flota de la Marina son diametralmente opuestas. El astillero ferrolano, que en la primavera del 2015 firmó el pedido de construcción con la Marina de Australia para la construcción de dos buques logísticos, enfila ahora una década con carga de trabajo consolidada, la que generará el programa de construcción de las cinco fragatas F-110. El Gobierno aprobó a mediados del pasado diciembre el aumento del gasto para financiar le ejecución de estos buques, aunque la firma del acta de ejecución -lo que en el sector civil supondría la rúbrica del contrato- aún no tiene fecha concreta.

Junto a la ministra Margarita Robles, el almirante jefe del Estado Mayor de la Armada, Teodoro López Calderón, participará en el acto en Ferrol. El Furor será el buque más moderno y uno de los más polivalentes de la Armada española y tendrá su base en Cartagena.

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