Hay vida después del fútbol

Diego Maceira cursó una Ingeniería Industrial mientras vestía la camiseta del Racing


FERROL / LA VOZ

Diego Maceira (Vigo, 28 años) vistió la camiseta del Racing de Ferrol en más de un centenar de partidos, sumados a los disputados en filial del Celta B, club en el que se formó, hacen un total de 182 encuentros en la Segunda B, 14.843 minutos. Ahora vive a caballo entre Vigo y Ferrol. Trabaja en una empresa de motorización en la ciudad olívica, aunque dos días a la semana se traslada a Ferrol para cursar su máster en Ingeniería Industrial. Dejó el Racing al final de la pasada campaña, su primera idea era hacer un paréntesis, tomarse un año sabático, ahora ya no piensa volver al fútbol: «Ahora estoy trabajando en Vigo en una empresa de ingeniaría relacionada con las motos eléctricas ?explica el exjugador del Racing?, aunque sigo relacionado con Ferrol, a donde voy como mínimo dos días a la semana para realizar el máster en Ingeniería Industrial y complementar el título. Estoy contento, aunque la verdad es que es un poco latoso vivir en dos sitios a la vez».

Asegura que, al menos de momento, no echa de menos el fútbol: «Ahora disfruto como nunca los fines de semana, que es lo que se pierden los futbolistas. Además, entre el trabajo y los estudios, tampoco tengo demasiado tiempo para pensar en el fútbol. No me arrepiento en absoluto de la decisión que tomé».

Añade que ya tiene poca relación con el fútbol: «Sí que hablo con algún excompañero y también fui a ver al Racing cuando jugó en Porriño. Mis relaciones con la gente del vestuario son buenas, sigo preguntándoles como les va. Espero que la cosa llegue a buen puerto». Asegura que no le sorprendió, del todo, el arranque del Racing en Tercera: «Me sorprendió, sí y no. Tienen un equipo que podría competir en Segunda B, sin embargo, había mucha gente nueva y estaba claro que iban a necesitar un tiempo para acoplarse, amoldarse, a la categoría y a un entrenador nuevo, que llega con otra idea de juego distinta a la que hubo en los últimos años. Finalmente, se hicieron a todo, a los campos, al estilo de juego que se hace en Tercera. Parece que ahora ya han encontrado el ritmo de la competición».

Aunque cuando dejó el Racing, al final de la pasada campaña, se lo planteó como un paréntesis, ahora asegura que no volverá: «Esa etapa de mi vida ya está finalizada. La he exprimido lo que he querido, he disfrutado mucho con el fútbol. A día de hoy sé que mi futuro está ligado a la ingeniería y el fútbol se acabó, al menos de una forma profesional».

Entre los entrenamientos y los partidos no le quedaba demasiado tiempo para estudiar, aunque mientras vestía de verde pudo acabar su carrera: «Estudiaba por las tardes. La verdad es que por parte del Campus de Ferrol todo fueron ayudas, siempre que pudieran me echaron una mano para que pudiera compaginar mi actividad deportiva y los estudios. No me pusieron ninguna traba. Por otra parte, en Ferrol, a la hora de estudiar, he tenido una ventaja que no tenía en Vigo, en donde comencé la carrera, ya que casi no tenía que desplazarme. Para ir de mi casa a la facultad o al estadio el trayecto era muy corto».

Destaca que todo lo hizo a base de esfuerzo: «Sacrificas tu tiempo por lo que crees que es lo correcto. Yo siempre pensé en lo que iba a hacer el día de mañana. Ahora echo la vista atrás y veo el gran esfuerzo que hice, aunque también la gran recompensa que he tenido».

Indica que es perfectamente posible ser un profesional del fútbol y estudiar: «Imposible no hay nada, hay que estar dispuesto a sacrificarse. Todo el tiempo libre que tienes como deportista, debes de dedicarlo a estudiar, preparar exámenes. Es verdad que es complicado, mentiría si dijera que es una tarea fácil. Todo depende de las circunstancias. Yo en Ferrol tuve muchas ventajas, por las distancias cortas y por una universidad que siempre me ayudó y me facilitó las cosas al no poner demasiadas trabas. Cada caso es diferente, aunque lo que más prima son las ganas o la capacidad de sacrificio».

Sobre los futbolistas y los estudios destaca que la situación ha cambiado mucho: «Sí que es verdad que cuando empecé la carrera, en Vigo, sí que era un caso raro. Estaba yo y Kevin, que ahora mismo está en el primer equipo del Celta. Sin embargo, esta situación ha cambiado. A día de hoy, en las plantilla de fútbol, cada vez hay más gente formándose o ya con el título. En la plantilla de la pasada temporada, en el Racing, éramos varios los jugadores que estábamos estudiando».

Añade que en su opinión todo ha cambiado: «La gente se ha dado cuenta de que la vida de un deportista dura lo que dura y que después hay una vida por delante. Hay que pensar qué vas a hacer el resto de tu vida hasta que te jubilas, tras dejar el fútbol profesional».

Una etapa muy dura por la muerte de Isidro y Chino

A la hora de hacer un balance de su paso por el Racing destaca que fue feliz: «Han sido cuatro años muy buenos, tuve la posibilidad de jugar dos fases de ascenso a Segunda División, que es para lo que había venido a Ferrol. El punto negativo fue la desgracia del fallecimiento primero de Isidro y después de su hijo Chino. Fue una situación muy fastidiada. Después llegó una etapa muy revuelta y el triste descenso de categoría».

Sobre su marcha del club ferrolano indicó: «Yo contaba con tener una propuesta de renovación del Racing, ya que sabía que tenía que quedarme un año más en Ferrol por el máster. No surgió la oportunidad para seguir y tampoco tenía la posibilidad de irme a otro club cercano, de cierto nivel, ya que las clases del máster son por la tarde. Al final, decidí que era el momento de apartarme del fútbol. Acababa la carrera y me propuse buscar trabajo. A día de hoy puedo decir que acerté en la decisión».

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