Ferrol pierde casi 800 vecinos cada año

La caída demográfica de la ciudad lleva un ritmo frenético sobre todo en las últimas dos décadas. Participa en la encuesta 


FERROL / LA VOZ

Centenar de habitantes arriba, centenar abajo, lo cierto es que las cifras de población de Ferrol son desalentadoras en cada recuento. En las últimas dos décadas, si se atiende a la diferencia entre un año y el anterior, la media es de 787 vecinos menos cada vez. Ninguna ciudad española decrece a un ritmo tan frenético. El último dato, aportado de manera provisional por el Instituto Nacional de Estadística, es de 66.799 moradores. Es decir, a 1 de enero del 2018 serían 770 menos que en la misma fecha del año anterior, lo que vendría a confirmar la caída habitual.

Los números de mediados de los ochenta, con más de 86.000 habitantes, parecen ahora un espejismo. La sangría llegó a su límite entre el 2006 y el 2007, con 1.218 vecinos menos, y hace poco, entre el 2015 y el 2016, con 1.144 menos. Lo cierto es que el descenso siempre es doloroso y en todo este tiempo no se ha conseguido frenar.

Además, no solo lo hace la ciudad, sino el conjunto de Ferrolterra, Eume y Ortegal, donde se perdieron 13.000 habitantes en los últimos diez años. De hecho, solo Ares, Cabanas y Narón se salvan en esa franja del descenso. Y eso que Narón , después de llegar al tope de 39.574 en el 2014, no ha podido evitar ahora entrar en una pequeña caída. El dato provisional actual es de 39.103 vecinos, que de confirmarse sería el más bajo desde el 2011. En cuanto al tercer municipio por población, Fene, el nuevo recuento lo dejaría en 13.013, lo que confirma la bajada de un centenar al año que siempre suele experimentar. Por su parte, Neda se sigue acercando al abismo de bajar de 5.000, cuando hace dos décadas sumaba unos 6.200.

Así pues, los augurios de las cifras oficiales que dentro de poco saldrán a la luz no son precisamente buenos y por eso los concellos están intentando justificar al INE los números con los que ellos cuentan, en todos los casos, como es normal, superiores.

La situación fue analizada ayer por el alcalde de Ferrol, Jorge Suárez, quien aseguró que las causas son «evidentes», vinculadas «principalmente e case en exclusiva ao desenvolvemento económico». «É un goteo constante que goberno tras goberno vai caendo na nosa cidade. Unha lousa que ninguén quere soportar», dijo, y también hizo alusión a la horquilla de 800 a 1.000 vecinos que se pierden cada vez.

Asimismo, pidió explicaciones a los que no cuidan el sector naval, a los que tienen una línea de ferrocarril «sen arranxar» y a los que dejan este polo industrial «sen as suficientes infraestruturas». «Esta sangría só se pode parar a través da creación de emprego», concluyó y calculó «un ano e medio máis de travesía polo deserto», antes de la construcción de las fragatas F-110, para que mejoren los datos.

Rubén Lois, catedrático de Xeografía: «A poboación de Ferrol funciona como a do rural interior de Galicia»

Lo primero de todo, Rubén Lois, catedrático de Xeografía de la USC y vicepresidente de la Unidad Geográfica Mundial, deja claro que a él le gusta Ferrol. «Sinto moito estes datos, pero está claro que non se pode volver atrás», dice. Cuando La Voz le detalla la nueva cifra de población, no le hace falta más: «É o mesmo que todos os anos». La situación la analiza a través de «a existencia dunha realidade urbana consolidada que ocupa toda a comarca e que non se move demasiado», es decir, Ferrol y su área de influencia. Y dentro de este territorio, es en la urbe naval donde más de percibe el envejecimiento de la población, así como el bloqueo del mercado de la vivienda.

«Funciona como un concello do rural interior galego ou coma se toda a cidade fora un casco histórico: está estancado, as actividades económicas non despegan e as comunicacións non melloran», señala. Según el catedrático, la deficitaria línea de ferrocarril, excluida del eje atlántico, o el hecho de estar al final de un ramal de la AP-9 son dos factores que sustentan ese martillo pilón de pérdida poblacional. Y sí, menciona el hecho de que Ferrol es «o Detroit galego e o Detroit español», y lo incluye dentro de los ejemplos que ciudades europeas que encogen, las shrinking cities, como Sheffield y Potsdam.

En cuanto a los deberes que pone a los mandatarios, señala dos ejemplos. Por un lado, apostar «moi forte» por el puerto exterior, con su terminal de contenedores, y por otro, llevar a cabo un plan de revitalización de las comunicaciones y del muelle interior. «En definitiva, Ferrol precisa un plan de renovación económica. Cartagena pasouno igual de mal e soubo saír de aí aproveitando, sobre todo, o seu porto. É un proceso lento, pero hai que partir de que a comarca non está tan mal, senón que son os datos demográficos os que o están», argumenta Rubén Lois, quien también destaca que la urbe sea «moi atractiva e en plena competición por ser Patrimonio da Humanidade». Asimismo, considera que cambiar de gobierno cada cuatro años «non é nada positivo». «Hai que tratar de buscar a mellor fórmula canto antes», dice.

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