Cristóbal demuestra que es posible

Álvaro Alonso Filgueira
ÁLVARO ALONSO FERROL / LA VOZ

FERROL CIUDAD

JOSÉ PARDOIAGO GARCÍADOWN GALICIA

Un ferrolano de 27 años con una discapacidad intelectual vive emancipado desde hace tres años y es fijo en un hotel

26 nov 2018 . Actualizado a las 11:40 h.

Coge la llave, la introduce en la cerradura, la gira y entra en su casa. Un gesto cotidiano, repetido infinitas veces cada día en el mundo, pero que, en el caso de Cristóbal Pérez Gutiérrez (Ferrol, 27 años), toma un significado diferente. ¿Por qué? Por ser un pionero, al haberse convertido en uno de los pocos chicos con una discapacidad intelectual emancipados, con una vida independiente. «Me gusta vivir solo para salir y entrar en casa cuando quiero. Como, salgo a pasear y estoy con mis amigos sin tener que avisar a nadie», expresa Cristóbal, con unas palabras que podrían ser de cualquiera de su edad.

La Voz acude a su encuentro en el Gran Hotel de Ferrol, el más grande de la ciudad. Aparece con platos en la mano por una de las escaleras. Allí empezó a trabajar como ayudante de camarero en el 2014 y, después de un tiempo, consiguió hacerse con un contrato fijo. «Echo una mano en el montaje de las mesas y las comidas. Y gracias a eso puedo vivir solo», apunta. El empleo lo consiguió a través de la asociación Teima, adonde acudió con muchas ganas de tener un trabajo. «Encajaba en el perfil del hotel y todo fue muy sencillo, apenas necesitó apoyo. Ahora es uno más y presta un gran servicio», valora Liliana Campos, técnico de Inserción de Teima. «A raíz de ser fijo, empezó a demandar que quería irse de casa de sus padres para tener una vida independiente, como todo el mundo», añade.

En el hotel donde trabaja, se ocupa del montaje de las mesas
En el hotel donde trabaja, se ocupa del montaje de las mesas JOSE PARDO

A sus progenitores, al principio «les costó acostumbrarse», dice Cristóbal, pero «ahora lo llevan muy bien». «El cambio se notó mucho. En todo: el lenguaje, está más espabilado y es más responsable. Está fuera de casa y lo veo bien, lo veo feliz. ¿Se le echa de menos? Sí, pero tiene que volar, como todos», valora su madre, Mercedes. Mientras, su padre, Roberto, cree que «tiene derecho a hacer su vida y es una experiencia para él».