Los vigilantes de los antibióticos

Tres especialistas del CHUF demuestran en un estudio que ajustando medicación en cerca de un millar de personas se ahorraron 1.160 estancias hospitalarias


Ferrol

El Arquitecto Marcide acaba de presentar los resultados de una acción que prueba que rebajar antibióticos los hace más efectivos. El trabajo forma parte del Proa, un programa nacional que trata de luchar contra la resistencia a estos fármacos, uno de los quebraderos de cabeza para los especialistas en infecciones resistentes. Y en Ferrol el Proa cuenta con un equipo formado por tres profesionales: la farmacéutica Belén Bardán, el microbiólogo Pedro Miguel Juiz y el médico del servicio de enfermedades infecciosas José Francisco García. Entre los tres han analizado un millar de casos en los que buscaban un mismo elemento: alguna posibilidad de ajustar los antibióticos de forma que pudiesen rebajar todas las posibilidades de resistencias en el futuro. «Hemos realizado un estudio con 852 pacientes, aunque ya hemos revisado la historia de 1.400, y en el 81 % de los casos propusimos intervenciones que los médicos aceptaron», cuenta el experto en dolencias infecciosas.

El resultado de este trabajo, que se ha publicado en el European Journal of Clinical Microbiology, se presentó en una sesión clínica en el marco de las acciones con motivo del Día europeo para el uso prudente de los antibióticos. «A finales del 2014 se constituyó este grupo para hacer un seguimiento de los antibióticos que tienen un mayor espectro antibacteriano y un mayor problema de inducción a resistencias -cuenta José Francisco García -. Empezamos a seguir dentro del hospital un grupo de antibióticos carbapenémicos, en concreto el Meropenem, que es un fármaco para pacientes con enfermedades graves».

Los tres facultativos fueron analizando caso a caso para comprobar si se ajustaba a lo que recomendaban las guías: «Cada día revisamos qué enfermos empiezan a tomar este medicamento de amplio espectro y a partir de ahí valoramos si puede estar justificado o si hay alternativas de tratamiento a través del estudio de la historia electrónica del paciente, también hablamos con los médicos que han pautado este antibiótico». El resultado es que de los 852 pacientes, en 330 detectaron que había una alternativa para tratar infecciones persistentes, algo que se hizo en más del 80 % de los enfermos.

Bajada de coste y muertes

«Hemos realizado el seguimiento durante tres años a estos pacientes y van igual de bien y hemos conseguido reducir el consumo de este antibiótico un 33 % desde el 2015 al 2017 con respecto a años anteriores», precisa el responsable de un estudio que es pionero por analizar precisamente datos de varios años.

«Los pacientes que aceptan nuestras recomendaciones están menos días tomando el antibiótico, el coste de la medicación para ellos es menor y deben pasar menos jornadas de estancia hospitalaria: casi 5,9 días», precisa un especialista que ha calculado que con este uso racional el Sergas ha ahorrado 1.600 estancias hospitalarias (cuyo coste diario es de 528 euros).

Por si fueran pocas las ventajas también se constata una reducción en la incidencia de infecciones hospitalarias y de muertes asociadas a las mismas.

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