Un aula para convertir agujas de los pinos de Doniños en cestería de moda

Una artesana de A Cabana promueve cursos para reciclar estos restos verdes


Ferrol

Ana da Silva se hizo artesana hace muchos años. Primero fueron los encajes de bolillos para los que siempre concibió nuevos usos, como joyas, complementos y otros muchos objetos bonitos. Ahora está encandilada con la cestería de calidad y con aroma a Doniños. A esta ferrolana de A Cabana le encanta recoger las hojas de pino para convertirlas en todo tipo de objetos, desde cestas a colgantes pasados por los bolsos más de moda. «Este año han sido un bum, ¿quién lo iba a decir?», explica ante los instrumentos que le servirán enseñar los primeros pasos de este arte hoy mismo en A Cabana.

Aunque las personas que no puedan acudir a este obradoiro podrán tomar parte en otros que va anunciado en las redes sociales (inscripciones en el teléfono 609 813 934) y en los que solo es necesario llevar las agujas de pino. «Primero se secan y hasta se ponen al sol para que queden con un color doradito bonito; después las vamos tejiendo -explica-. Lo importante de las clases es que la gente valora el producto, porque tiene una calidad especial al elaborarse a mano y no en cadena, como las cestas que se pueden comprar en las tiendas que todos sabemos, pero también aprenden a valorar el trabajo y a ellos mismos».

También recibe encargos, en especial de cara a las Navidades de objetos de cestería entre los que incluso hay broches o pasadores para el pelo. «Las cestas las cosemos con hilo encerado, aunque podemos recuperar las técnicas antiguas y coserlas con xesta o silva, eso sí que era un trabajo laborioso», resalta una creadora que investiga y se forma sobre la cestería de colmo, es decir, la elaborada con paja de centeno o de trigo y sobre la que también ofrece clases.

Plumas y tocados

Ana lleva pendientes elaborados con encajes de bolillos que ha creado ella misma y que combina con un pañuelo de seda que tiñe de la forma más natural. «Ahora mismo estoy entusiasmada con los tocados que hago con plumas que recojo en el monte o que me regalan amigos que tienen aves», cuenta antes de mostrar algunos de los trabajos para bodas y que se pueden ver en sus redes sociales (Urko encaixes).

Un espacio para vender

Esta artesana forma parte de la asociación ferrolana Camiño da Artesanía y confiesa que cuando va a otras ciudades, como Pontevedra, siente envidia. «Los acreditados por la Xunta, no todos los vendedores ambulantes, deberíamos tener un espacio para las ventas al menos en fechas señaladas como Navidades», reclama y recuerda que han realizado una petición en este sentido al Concello de Ferrol.

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