«Ni se podía, ni en mi casa querían que fuera militar»


FERROL

Inmaculada Ventura Martín (Madrid, 47 años) es una capitán de corbeta del cuerpo de Ingenieros de la Armada destinada en Ferrol. En el 2008 recibió el Premio Soldado Idoia Rodríguez, que fue entregado a las cien primeras mujeres que formaron parte de las Fuerzas Armadas.

-¿Cuándo y cómo entró en la Armada Española?

-En enero de 1996. Entré por oposición, como militar de empleo. Estuve desde enero a octubre como alumno y en noviembre de 1996 ya era oficial.

-¿Por qué tomó esa decisión?

-Porque siempre quise ser militar. Con 17 años, cuando finalicé el COU, no se podía acceder y no querían ni en mi casa que fuera militar. Pero me informé en el Ministerio de Defensa y me animaron a estudiar una carrera universitaria, y volver a intentarlo cuando eso cambiara. Y cambió. Estudié Ingeniería y al finalizar la carrera conseguí incorporarme a las Fuerzas Armadas.

-¿Cuál ha sido su progresión dentro del cuerpo?

-Empecé embarcada como alumno de alférez de fragata y sin gente a mis órdenes. Pasé por el Arsenal de Ferrol como primer destino de oficial, donde fui técnico de obra civil. Posteriormente ascendí a alférez de navío y me fui a Madrid, pero como era militar de empleo tuve que volver a opositar. Al finalizar regresé a Ferrol, a mantenimiento de buques en el ramo de Casco y Maquinas. Desde hace tres años soy el segundo del destino, y tras promocionar al empleo de capitán de corbeta, desde febrero del 2018 soy accidentalmente el jefe.

-¿Qué cree que aportan las mujeres en la Armada?

-Si me preguntas a mí diré que lo mismo que mis compañeros, trabajo, esfuerzo y dedicación. No hay diferencia. Aunque uno de mis primeros jefes me comentó una vez que él había sido muy reacio a la incorporación de las mujeres en las Fuerzas Armadas, pero que el tiempo le había demostrado que antes de nosotras el ejército estaba cojo. Nosotras fuimos las primeras, faltaban muchas cosas y ahora todo es más ordenado, sin ser nada fácil. Ser militar es una vocación no un trabajo.

-¿Cree que los rangos más altos están reservados solo a los hombres?

-No, solo hay que mirar mi progresión. Ya hay comandantes de buque, jefes de ramos, jefes de instrucción… Lo que ocurre es que todavía no se ha llegado a oficial general por falta de tiempo. ¡Es que solo llevamos 30 años aquí! Pero se llegará, seguro, ¡dadnos tiempo!

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