Los supervivientes de FIMO

Quince personas representan la resistencia del recinto ferial y el edificio de usos múltiples de Punta Arnela, donde varios clubes deportivos han encontrado su sitio


Ferrol

Una puerta giratoria a la nada. O eso parece. El trasiego en el edificio de usos múltiples del recinto ferial de Punta Arnela no tiene nada que ver con el pasado. Tampoco los inmensos pabellones, aunque el deporte les ha devuelto algo de vida. ¿Se echa de menos la cantidad de gente que había antes? Jose María Cobelo, uno de los encargados de la cafetería Feria de Muestras, es uno de los supervivientes de FIMO. Aún así, aunque hay más movimiento, lo peor no es eso, si no el estado en el que se encuentran las instalaciones. «Esto se cae a pedazos. O le dan más vida o, cuando se den cuenta, no vale para nada», añade el hostelero. En el establecimiento, donde trabajan seis personas, siempre hay alguien tomando café.

Allí había más, eso sí, cuando existía la Cámara de Comercio, esa a la que todo el mundo nombra. Cuando estalló su crisis y se mudó a A Magdalena, donde ahora tampoco está, abandonó su sede de A Malata, en la que sigue sin haber nada. En este momento, el edificio de usos múltiples cuenta solo con tres huéspedes: Seitura22 en la planta baja; dos más arriba, la Asociación de Empresarios de Ferrolterra (AEF) y el Pantín Classic. El silencio es total.

«A verdade é que nos temos que agradecer o feito de poder estar aquí, que o Concello nos brindara a oportunidade», expresa Anxo Zas, gerente de la asociación Seitura22, desde donde se coordina el programa de desarrollo rural bajo los fondos europeos. Él y una administrativa ocupan dos de los tres despachos con los que cuentan. Un espacio amplio, aunque también repleto de humedades, como muchos puntos del edificio. Aún así, eso lo compensa que el local sea gratuito y contar con un aparcamiento tan cómodo. «Era isto ou estar na rúa», comenta Anxo.

«A ver qué pasa en invierno»

Camino a la segunda planta, por las escaleras -el ascensor, con un cartel informativo, no ha vuelto a funcionar-, aparecen también huecos en el techo. «A ver qué pasa en invierno, porque nos suele llover dentro», comenta José Ramón Franco, presidente de AEF, una asociación que tiene su sede ahí casi desde la inauguración, de la que se cumplen dos décadas el año que viene. Y, en realidad, veinte años de actividad parecen pocos para un edificio de estas características. Enfrente de AEF está el Pantín Classic, donde trabajan unas tres personas.

A un paso del edificio, los pabellones volvieron a tener actividad hace unos años, cuando se decidió trasladar allí una parte importante del deporte base. En este momento, los clubes de baloncesto Costa Ártabra y Basket School; Sobre Rodas y Buxaina de patinaje; O Parrulo de fútbol sala; y Tres Armas de esgrima tienen allí a un buen número de sus deportistas. En total, se acercan al medio millar.

«En realidad, este espacio nos lo resuelve todo, porque el resto de pabellones de Ferrol están colapsados, aunque el estado es bastante malo», valora Miguel Niebla, directivo y entrenador del Costa Ártabra. El suelo apenas se limpia a fondo y los resbalones son habituales día a día. Además, los vestuarios no están en las mejores condiciones. «Los equipos de jugadores mayores ni pueden entrenar aquí. Con un cambio de suelo o una mejora del que hay, estaría solucionado», añade Niebla, aunque tiene claro que «si no es por la feria de muestras» no habría hueco.

Muchos de los padres de esos niños son clientes a la vez de la cafetería, donde después de doce años, esperan seguir ahí. Piden «más vida» al tiempo que los usos de FIMO siguen en el aire.

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