Noruega reclama al naval de Ferrol

Navantia mantendrá durante todo el mes de octubre a personal de su astillero local desplazado a Bergen para realizar tareas en la fragata Fridtojf Nansen


Ferrol

La relación entre la industria naval ferrolana y la Armada de Noruega cumple su mayoría de edad más vigente que nunca. Pese a que les separa una distancia de más de 2.000 kilómetros, la huella dejada con la construcción, en Navantia Ferrol, de cinco fragatas para el país, continúa reportando negocio para el astillero.

La empresa que preside Susana de Sarriá cuenta desde hace varios años con un acuerdo de mantenimiento y apoyo al ciclo de vida de los buques de la clase Fridtjof Nansen, lo que le ha llevado a abrir en el país una oficina para atender a los trabajos requeridos. Ahora, durante todo el mes que comienza mañana, 25 trabajadores del astillero ferrolano estarán desplazados en Haakonsvern, en la ciudad de Bergen, en donde tienen su base los cinco buques, para realizar distintos trabajos en la primera unidad de la serie.

La Fridtjof Nansen acometerá su varada de mantenimiento, en la que intervendrán los trabajadores del astillero público. A los trabajos de recorrido de obturadores y revisión del estado de ejes principales y aletas estabilizadoras que todos los años realiza de forma habitual Navantia en estas varadas, se añade en esta ocasión la instalación de dos nuevos silenciosos para los diésel generadores (DDGG) de proa. Estos equipos han sido suministrados por la fábrica de Motores del astillero de Cartagena.

Además de estas tareas, el personal de la antigua Bazán llevará a cabo diversas actuaciones en tanques en donde se combinan trabajos de corte y soldadura del acero y su posterior pintado.

Elevada cualificación

En esta ocasión son 25 trabajadores altamente cualificados los que se ocuparán del requerimiento formulado por la Armada de Noruega, aunque en anteriores ocasiones han llegado a superar el centenar. De acuerdo con la naturaleza de la obra, la estancia en el país de los empleados del astillero ferrolano -en ocasiones no solo de la plantilla directa, sino también de firmas auxiliares- puede prolongarse varias semanas o ser de unos cuantos días.

Al frente del equipo que va a estar desplazado en Bergen se encuentra Miguel Díaz, jefe de Construcción y Obras de Navantia en Noruega, que participó desde el inicio del desarrollo de la construcción de las cinco fragatas para la Armada nórdica en el astillero ferrolano -el contrato de este programa se firmó en el año 2000- y que es una pieza imprescindible en el engranaje de las tareas de apoyo al ciclo de vida de los buques en Bergen.

Personal de otras plantas

Aunque el grueso de los trabajos que se efectúan en las fragatas de la clase Fridtjof Nansen se lleva habitualmente a cabo por trabajadores del astillero ferrolano -que a su vez ya habían participado en distintas fases de la construcción de los buques y, consecuentemente atesoran un grado elevado de conocimiento sobre los mismos- en otras ocasiones también participaron en las obras requeridas operarios de Cartagena y de San Fernando (Cádiz).

Quince años desde el inicio de la construcción de los buques

 

B.C.

Con el programa de la clase Fridtjof Nansen, Navantia superó con éxito el reto de introducir el sistema de combate Aegis en un buque de un tamaño menor de los que lo suelen portar. La relación que se inició entre el naval ferrolano y la Armada noruega ya no se ha detenido, primero con el período de garantía de los barcos, y posteriormente con las tareas de mantenimiento. La Armada del país firmó con la compañía pública durante la primavera del pasado año un acuerdo para el apoyo al ciclo de vida de las naves, que tiene cinco años de vigencia, aunque con la posibilidad de que se prorrogue por otros dos más. Se trata de un tipo de negocio que, sin reportar los beneficios que trae consigo la actividad de otras divisiones, constituye un foco de ingresos que ha ido creciendo en el conjunto de la compañía, que procura firmar este tipo de alianzas también con las Armadas que les encargan buques, como ha sucedido con la australiana y los dos barcos de aprovisionamiento en combate que se fabrican en Ferrol.

Fidelización de clientes

Por otro lado, es un modelo de negocio que contribuye a fidelizar a los clientes y mantener cauces de trabajo abiertos que pueden ayudar a la consecución de nuevos contratos, cuando las Armadas de esos países abran nuevas licitaciones.

En el caso de Noruega, su Marina no ha dejado de contar con la colaboración de Navantia, pese a haber transcurrido muchos años desde la primera entrega.

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