El pulpo mantiene su reinado pese a la escalada de precios

En algunos bares las raciones se sirven ya a 23 euros, pero tanto los turistas como los clientes las siguen demandando


ferrol / la voz

Puede que los ourensanos consideren Carballiño como la capital gallega del pulpo, pero en Ferrolterra, si hay una villa famosa por preparar como nadie el preciado cefalópodo esa es Mugardos. El problema -allí, en Carballiño, Ferrolterra y en toda Galicia- es que el manjar marino de ocho patas se ha puesto por las nubes. Y ante esta circunstancia, cabe hacerse una pregunta. ¿Habrá provocado eso un bajón en la demanda?

Desde el restaurante La Isla del muelle mugardés, Yolanda Filgueiras responde con contundencia. «Es cierto que el pulpo es ya casi un artículo de lujo y los clientes, sobre todo los que son de aquí, se quejan mucho del precio, pero la gente lo sigue pidiendo», comenta esta hostelera, que en su establecimiento sirve las raciones a diferentes precios según la especialidad. La de pulpo á feira sale por 17,50 euros mientras que si es a la mugardesa cuesta 18 y, en el caso de que vaya a la plancha y acompañado de gambas, sube a 18,50.

A pocos metros de allí, Nair González, del Muelle 43, coincide con Filgueiras es que este verano hubo muchísima demanda de pulpo por parte de los turistas, «como siempre», aunque matiza que, tal vez ahora, los comensales ya no pide las raciones con tanta alegría ni en tanta cantidad como antes. «Los clientes se molestan por los precios, pero a nosotros no nos ha quedado más remedio que subirlos, porque en la lonja está muy caro y, aún con esa subida, apenas le sacamos beneficio. Antes podíamos ganar entre 4 y 5 euros por ración y ahora si le sacamos 2 ya es mucho», apunta la responsable de Muelle 43, donde degustar tanto la especialidad gallega como la mugardesa sale por 16 euros.

Al otro lado de la ría, en el Mesón Meirás de Ferrol, Pepe Luaces, no coincide del todo con la percepción de Nair y Yolanda. En su establecimiento, la tapa de pulpo ha pasado de 6,50 a 10 euros, y la ración, de 17 a 23. Y Luaces asegura que ese incremento sí se ha notado en la demanda. «¡Vaya si lo he notado!... Si antes en verano podía llegar a despachar ocho o diez pulpos al día, ahora no pasan de cuatro», comenta el hostelero, quien, como sus compañeros de profesión, asegura que el beneficio que se saca de este plato es mínimo. Eso sí, Luaces asegura que no lo puede retirar de la carta, porque el pulpo es poco menos que sagrado. «Estuve dos o tres meses sin ofrecerlo y lo tuve que volver a poner porque los clientes no dejaban de demandarlo».

Merma de peso

Fernando Ameneiros, de Casa Maruxa y La Cantina, destaca también la poca ganancia que se saca del cefalópodo en la hostelería -porque entre el descongelado y la cocción se produce una merma considerable del peso- y asegura que la subida del precio no beneficia a nadie. «El pulpo siempre ha sido un plato tradicional, pero al convertirse en un artículo de lujo puede perder esa esencia de plato popular. Antes en los bares se pedía una tapa de pulpo como quien pide una tapa de tortilla y eso ya no ocurre», comenta el hostelero.

Y mientras en los restaurantes los precios escandalizan, un tanto de lo mismo ocurre en plazas como el Mercado de A Magdalena, donde el viernes pasado, tras un verano con muy poco pulpo, los puestos se empezaban a ver bien abastecidos. Jesi, una de las placeras de O Coruñés, vendía los grandes a 19 euros el kilo; los medianos, a 14; y los pequeños, a 11,50. «La gente lo sigue pidiendo, aunque sí es cierto que cuesta mas vender el pulpo grande, porque la diferencia de precio es considerable».

Sin embargo, de momento y junto con la jibia y el choco, Jesi tiene claro que en la plaza «el pulpo sigue siendo el rey».

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