«Sin la obra árabe, Navantia no tiene futuro»

Los trabajadores inciden en que el contrato de las corbetas no solo tiene trascendencia por la ocupación que representa, sino que es indispensable para acometer el plan estratégico


Ferrol

Cuando, a finales del pasado mes de septiembre, la Armada de Australia decidió adjudicar el pedido de construcción de nueve fragatas a la empresa británica BAE Systems, Navantia sufrió uno de los mayores varapalos de los últimos años. Sin embargo, pocos días después, la compañía anunciaba la firma del hasta entonces mayor contrato de los astilleros públicos con una Marina extranjera. Arabia Saudí había encargado a Navantia cinco corbetas por valor de 1.800 millones que despejaba carga de trabajo para cinco años e insuflaba aire a una delicada situación económica. El entonces presidente de la compañía pública, Esteban García Vilasánchez, se dirigía por carta a su plantilla para recordarle que ese encargo, a diferencia del australiano, sí era vital para el futuro de la firma. «Este contrato es fundamental para el plan estratégico de la compañía», les transmitió entonces, para recordarles que el importe de la obra figuraba en los objetivos de facturación durante el período de desarrollo del programa de futuro (2018-2022), fijados en 11.000 millones de euros.

Ahora, la crisis abierta con Arabia Saudí por la intención del Ministerio de Defensa de dejar de suministrar 400 bombas láser al país, hace tambalear no solo el contrato de construcción de las cinco corbetas -que se hará mayoritariamente en el astillero de San Fernando (Cádiz)- sino que mueve los cimientos de ese plan de futuro que tanta unanimidad suscitó en su demanda.

«La situación es de extrema gravedad. Sin el contrato con Arabia Saudí, Navantia no tiene futuro. Si la obra no se lleva a cabo, no hay plan estratégico, ni modernización ni rejuvenecimiento de las plantillas». El que se expresa así de categórico es Javier Galán, presidente de la coordinadora de comités de empresa de los astilleros públicos. Insiste en el mensaje de que, más allá de la pérdida de carga de trabajo que significa -cinco años de ocupación para unos 6.000 empleados, en una factoría, la de San Fernando, que no tiene ningún otro pedido- poner en riesgo ese encargo implica arrastrar al abismo a la compañía.

La situación económica de Navantia ha obligado a que los sucesivos equipos de su único accionista, la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) hayan tenido que aprobar aportaciones económicas para alejarla del cierre. En el verano todo pareció empezar a cambiar, con la firma del pedido con Arabia Saudí y el anuncio realizado por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, al titular del Ejecutivo autonómico, Alberto Núñez Feijoo, de que antes de finales de año se llevaría a cabo la firma de la orden de ejecución de las cinco fragatas F-110 para la Marina española, que se harán íntegramente en Ferrol. Ahora, las pretensiones del Ministerio de Defensa de anular el suministro de las bombas a Arabia Saudí ante el riesgo de ser usadas contra la población civil en Yemen, ha traído aguas revueltas a la empresa pública.

Por eso, las movilizaciones emprendidas el pasado viernes por los trabajadores de la planta de San Fernando van a tener su eco en el resto de los astilleros. Javier Galán anuncia que el próximo lunes hablará con los representantes sindicales de los centros con los que todavía no ha contactado para proponer acciones conjuntas y de igual manera convocará una permanente del comité de empresa de Navantia Ferrol para exponer al resto de los sindicatos la situación y recabar su apoyo a una protesta en defensa del futuro de la firma.

Visiblemente preocupado, el máximo portavoz de los trabajadores de la empresa anuncia que ejercerán todas las presiones necesarias al Gobierno para que garantice que el pedido va a seguir su curso. Un encargo que está firmado pero que no entrará en vigor hasta el próximo octubre.

Pese a las críticas recibidas, la ministra de Defensa, Margarita Robles, no se ha manifestado aún al respecto. Mañana, a las cuatro y media de la tarde, romperá su silencio en una comparecencia en el Senado.

Tampoco se ha pronunciado sobre las repercusiones en los astilleros el líder de los socialistas gallegos, Gonzalo Caballero. Contrasta así con la postura mantenida por la presidenta de la Junta de Andalucía, la también socialista Susana Díaz, quien el pasado viernes desde Francia no dejó pasar la oportunidad de reclamar al Gobierno central una solución inmediata para el problema abierto con Arabia Saudí y un mensaje firme de que el contrato de construcción de las cinco corbetas sigue en marcha. En Ferrol sí lo hizo el conselleiro de Política Social, José Manuel Rey Varela, para expresar su preocupación al respecto. 

 

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