Un agosto diez para el turismo

El Camiño Inglés y las vacaciones activas y culturales ganan cada vez más peso, junto a playas, gastronomía o clima, los platos fuertes clásicos de la comarca


FERROL / LA VOZ

A menos de una semana para que finalice agosto, en las comarcas de Ferrolterra, Eume y Ortegal ya se califica como un mes diez para el turismo. Julio tampoco se portó mal, pero sí de un modo más irregular, al menos en parte por efecto de la inestabilidad meteorológica. «En julio hay más gente de paso, si está bueno alargan la estancia y si no se marchan. En agosto se establecen en un sitio y organizan excursiones y salidas», sostiene Mar López, que trabaja en la oficina de turismo de Cedeira desde su creación, en 1992.

El sector continúa en ascenso, sin que el verano de 2018 haya supuesto un pico extraordinario. «Está siendo bueno y, de hecho, la gente se está aguantando más tiempo, porque otros años hay una estampida a partir del día 15», opina Milagros Fraga, técnica de turismo del Concello de Ortigueira. En Pontedeume, julio sorprendió por el número de peregrinos y por las excursiones de los cruceristas que recalaron en Ferrol. «Este año han incluido esta parada, y aunque vienen con muy poco tiempo, aprovechamos para que darles a conocer la zona», apunta Silvia Sanmartín, en el punto de información del Torreón dos Andrade.

En los concellos de Ferrolterra y Eume por los que atraviesa el Camiño Inglés subrayan el tirón creciente de la ruta xacobea. En la oficina de turismo del puerto de Ferrol «son mayoría, porque además empiezan aquí». Igual que ocurre en Narón, Neda o Fene -en Pontedeume comparten protagonismo con otro tipo de viajeros-. Entre los caminantes se detecta un número cada vez mayor de extranjeros, con predominio, este verano, de los italianos. Quieren conocer las poblaciones por las que atraviesan, pese a las limitaciones temporales, y los técnicos municipales de turismo aprovechan para captar su atención, «que descubran esto para que luego vuelvan con calma en otro momento», comenta Sanmartín.

«Quieren hacer cosas»

En los puntos de información certifican el interés creciente por unas vacaciones activas. «Quieren hacer cosas, rutas de senderismo, geológicas [las de la playa de arenas negras se llena en unas pocas horas], y ver cosas, paisaje [los acantilados de San Andrés de Teixido o el cabo Ortegal, en Cariño] o también las descargas de pescado», cuenta López, desde Cedeira. El surf, la navegación en kayaks por las Fragas do Eume o, en el otro extremo, por la ría de O Barqueiro y el río Sor, también ganan adeptos.

El turismo cultural cobra igualmente peso. La oferta se ha reforzado este verano, con la apertura del castillo de La Palma o el Centro de Interpretación de Caldoval, en Mugardos. «En los dos casos se cubren en seguida las plazas, está resultando muy positivo», corrobora Patricia Casal, técnica de turismo de Mugardos. El fenómeno se extiende a Ferrol, con el Museo de la Construcción Naval, el recorrido por el castillo de San Felipe o el barrio de A Magdalena; a Cedeira, con más demanda para adentrarse en el Castelo da Concepción o para indagar en la historia local a través del Museo Mares de Cedeira; o Valdoviño, con el Océano Surf Museo. E incluso a municipios del interior, como Moeche, con más visitantes en la fortaleza.

Con ganas de repetir

Turismo cultural y activo, sí, pero quien viaja a la comarca sigue buscando playas salvajes, gastronomía o clima, tres de los platos fuertes clásicos en la comarca. «Se van contentos y con ganas de repetir», es la conclusión más positiva que extraen los técnicos municipales. En cuanto a las procedencias, se impone el turismo nacional, con Madrid en cabeza y una presencia destacada de vascos, catalanes o andaluces.

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