Solo los opositores hincan codos en la bibliotecas y salas de estudio en agosto

El fin de curso de los universitarios vacía las salas que siguen registrando préstamos de libros

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B.C.
Ferrol

Después de meses llenas hasta la bandera de estudiantes, a partir de mediados del mes de julio, momento en el que los universitarios terminan sus recuperaciones, las bibliotecas se vacían. La llegada del Plan Bolonia transformó el calendario académico, dejando atrás los largos veranos de estudio al adelantar más de un mes las recuperaciones de septiembre. Sin embargo, la Universidade de A Coruña mantiene abiertas sus bibliotecas y salas de estudio, aunque con un horario matutino durante todo el verano. «Hay movimiento, pero mucho menos», comenta una de las bibliotecarias de A Casa do Patín, situada en el campus de Esteiro, quien constata que «en verano, en general, se nota mucho la bajada de gente y en agosto más» sobre todo «de gente que viene a estudiar, porque en temas de préstamo y devolución de libros sí que tenemos bastante trabajo».

Uno de los lugares preferidos por los estudiantes para preparar sus exámenes durante el curso es el Aulario, situado también en el campus de Esteiro, y que permanece abierto en verano, pero solamente de 9.00 a 14.00 horas, coincidiendo con el horario de las oficinas y ventanillas de matriculación que la Universidad tiene en el mismo edificio.

«En la sala de estudio apenas haya gente», comenta uno de los trabajadores, que sostiene que la media en agosto está «en torno a las 10 ó 15 personas como mucho» y que son principalmente «personas que está preparando oposiciones». Sara Amado es una de esas opositoras que emplean la sala de estudios universitaria para preparar sus exámenes. «Casi todos los que estamos somos opositores», confirma y añade que «en verano siempre somos los mismos y de los que yo conozco, que son todos los que estamos ahora mismo, menos un par de personas, todos estamos preparando exámenes oficiales, unos para la Policía Local, otros para Instituciones Penitenciarias y, en mi caso, para la Policía Nacional».

«Nosotros no podemos tomarnos agosto como un mes de descanso, yo por ejemplo el examen lo tengo a principios de diciembre y eso es solo tres meses después del verano y, si paras, no llegas», comenta la estudiante que, aunque aprovecha al máximo el horario del Aulario Universitario, por las tardes acude a la Biblioteca Municipal de la plaza de España porque «es la única que abre».

Aunque los opositores son mayoría, los estudiantes de secundaria con asignaturas pendientes para septiembre también se dejan ver aunque, según informan en la UAC, «pese a que durante el curso sí que hay gente de bachillerato que viene al Aulario, no suelen hacer uso de las instalaciones universitarias durante el verano». Alejandro Pérez, que tendrá que examinarse en un par de semanas de las asignaturas suspensas en junio para poder cursar 2º de Bachillerato el próximo año, hace uso de las instalaciones de la plaza de España durante las mañanas de agosto. «En casa no me concentro tan bien como aquí. Además, normalmente nunca vengo solo y me resulta más fácil estudiar y poder consultar dudas con alguien que está preparando el mismo examen que yo», afirma el joven.

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